Un hombre de 30 años fue condenado a seis meses de prisión de cumplimiento efectivo por amenazar a su madre y a su hermano menor de edad en un violento episodio ocurrido en el barrio Villa Floresta, en la ciudad de Salta. El caso, que vuelve a poner en foco la problemática de la violencia familiar en la provincia, se resolvió a través de un juicio abreviado en el que el acusado reconoció su responsabilidad.
La sentencia fue dictada por el juez Antonio Pastrana, del Juzgado de Garantías 3, luego de que el imputado confesara los hechos que se le atribuían. La causa fue impulsada por la Fiscalía Penal de Violencia Familiar y de Género 2, a cargo de Federico Gabriel Portal, cuya representación en audiencia estuvo en manos de la auxiliar fiscal Magalí Bava Cuggia.
El episodio que derivó en la condena ocurrió durante la noche del 23 de enero en Villa Floresta, un barrio ubicado en la zona sudeste de la capital salteña. Según consta en la causa, la madre del acusado regresaba a su domicilio y se detuvo unos minutos a conversar con un vecino. En ese momento, su hijo pasó por el lugar y comenzó a insultarla en la vía pública, generando una escena tensa que no tardó en escalar.
La situación se agravó cuando la mujer ingresó a su vivienda y encontró al acusado en el interior del inmueble. Al advertir que había sido descubierto, el hombre salió hacia el exterior de la casa, continuó con los agravios verbales y la amenazó mientras llevaba un cuchillo en la cintura. La presencia del arma blanca incrementó el temor de la víctima, que ya venía atravesando un contexto de violencia reiterada.
Pero el episodio no terminó allí. Sin que mediara una provocación previa, el acusado también arremetió contra su hermano de 17 años. De acuerdo a lo expuesto en la audiencia, lo agredió físicamente y lo amenazó, ampliando el cuadro de violencia intrafamiliar que se vivía en la casa.
Frente a la gravedad de lo que estaba ocurriendo, una hermana del imputado dio aviso al Sistema de Emergencias 911. Minutos más tarde, efectivos policiales se hicieron presentes en el domicilio y, con autorización de la madre, procedieron a demorar al agresor. La intervención fue clave para evitar que la situación pasara a mayores.
Durante la investigación se supo que no era la primera vez que la mujer denunciaba a su hijo. En 2023 ya había radicado presentaciones por hechos de violencia familiar, lo que derivó en la imposición de medidas cautelares que se encontraban vigentes al momento del nuevo episodio. Es decir, el acusado ya tenía restricciones dispuestas por la Justicia, lo que agravó su situación procesal.
En el marco del proceso penal, la Fiscalía sostuvo la acusación por el delito de amenazas en dos hechos, en perjuicio de la madre y del hermano menor. Ante la evidencia reunida y la admisión de los hechos por parte del imputado, se avanzó con un acuerdo de juicio abreviado, una herramienta prevista en el Código Procesal Penal que permite resolver la causa de manera más rápida cuando el acusado reconoce su responsabilidad.
Finalmente, el juez interviniente homologó el acuerdo y dictó sentencia condenatoria, imponiendo seis meses de prisión efectiva. Esto implica que el hombre deberá cumplir la pena en un establecimiento carcelario, sin posibilidad de ejecución condicional, debido a la gravedad del contexto y a los antecedentes de violencia familiar.
El caso vuelve a encender la alarma sobre las situaciones de violencia intrafamiliar en Salta, una problemática que se repite con frecuencia en distintos barrios de la capital y del interior provincial. Las denuncias por amenazas, lesiones y desobediencia judicial en el marco de conflictos familiares forman parte de las causas que con mayor regularidad ingresan al sistema judicial.