Central Norte volvió a dejar pasar una oportunidad clave y profundizó su delicado presente en la Primera Nacional. El equipo salteño empató 1 a 1 frente a Defensores de Belgrano en Núñez, en un partido que había comenzado de la mejor manera pero que, con el correr de los minutos, terminó repitiendo una historia conocida: ilusión inicial, caída en el rendimiento y un resultado que no alcanza.
El Cuervo necesitaba ganar. No era un partido más. Llegaba golpeado, con una campaña irregular, sin técnico tras la salida de Adrián Bastía y con la inminente llegada de Mario Sciacqua como una apuesta para intentar enderezar el rumbo. En ese contexto, el arranque del encuentro había encendido una chispa de esperanza en Salta.
Apenas iniciado el partido, Maximiliano Ribero sorprendió a todos con un verdadero golazo que puso en ventaja al conjunto azabache. Fue una jugada rápida, precisa, que encontró mal parada a la defensa rival y terminó con una definición que desató el festejo contenido de un equipo que venía necesitando un desahogo urgente.
El tanto no solo significaba el 1 a 0 parcial, sino también un golpe anímico positivo para un plantel que venía sintiendo el peso de los malos resultados. Durante los primeros minutos, Central Norte mostró una actitud distinta: más decidido, más ordenado y con mayor intensidad en cada pelota.
Sin embargo, esa versión duró poco. Con el correr del primer tiempo, Defensores de Belgrano empezó a acomodarse en el campo de juego, a manejar mejor la pelota y a empujar al conjunto salteño contra su propio arco. Lo que al principio parecía un dominio controlado comenzó a transformarse en una presión constante.
Central Norte, en lugar de sostener la iniciativa, retrocedió. Cedió terreno, perdió precisión en los pases y dejó de generar peligro en ataque. La ventaja mínima se volvió frágil y el equipo empezó a mostrar nuevamente las dudas que lo vienen acompañando en esta temporada.
El empate no tardó en llegar. El equipo local aprovechó uno de esos momentos de desconcierto defensivo y logró igualar el marcador, dejando sin efecto el esfuerzo inicial del Cuervo. Fue un golpe duro, tanto desde lo futbolístico como desde lo anímico.
A partir de ahí, el partido entró en una meseta en la que ninguno de los dos equipos logró imponer condiciones con claridad. Defensores de Belgrano intentó seguir presionando, mientras que Central Norte buscó reordenarse y salir de contra, pero sin la contundencia necesaria.
En el complemento, el desarrollo no cambió demasiado. El equipo salteño tuvo algunas aproximaciones aisladas, pero nunca logró recuperar el nivel de los primeros minutos. La falta de ideas en ataque y las imprecisiones en el mediocampo volvieron a ser una constante.
El empate final dejó un sabor amargo. Porque Central Norte había hecho lo más difícil: ponerse en ventaja en una cancha complicada. Pero otra vez no pudo sostener el resultado ni capitalizar ese envión inicial. Y en un torneo tan parejo como la Primera Nacional, cada punto que se escapa pesa.
La situación empieza a generar preocupación en el entorno del club. Los hinchas, que acompañan pese a la distancia, ven cómo el equipo no logra dar señales claras de recuperación. El cambio de entrenador aparece como una posible solución, pero también como una muestra de la urgencia que atraviesa la institución.
La salida de Bastía marcó el final de un ciclo que no logró consolidarse, y la llegada de Sciacqua genera expectativas, aunque también interrogantes. El nuevo cuerpo técnico tendrá la tarea de rearmar un equipo golpeado, que necesita resultados en lo inmediato para no complicarse aún más en la tabla.
Desde lo futbolístico, los problemas son evidentes: falta de regularidad, dificultades para sostener ventajas y una fragilidad que se repite partido tras partido. A eso se suma la presión de un contexto que no da respiro.
El empate en Núñez no suma demasiado en términos de puntos, pero sí deja en claro que Central Norte sigue en deuda. La ilusión que se encendió con el gol de Ribero se apagó rápidamente, como viene ocurriendo en varios encuentros de la temporada.
Ahora, el desafío será dar vuelta la página y encontrar respuestas antes de que sea demasiado tarde. El margen de error se achica y el Cuervo necesita empezar a sumar de a tres si quiere cambiar su realidad.
Por lo pronto, el equipo se vuelve a Salta con más dudas que certezas y con la sensación de haber dejado escapar otra chance. En un torneo largo pero exigente, cada partido cuenta, y Central Norte sabe que no puede seguir dejando puntos en el camino si pretende salir de este mal momento.