En una noche calurosa de Primera Nacional, el Millonario salteño le plantó cara al implacable Tristán Suárez, puntero absoluto de la Zona B, y terminó firmando un 0-0 de esos que dejan la sensación del vaso medio lleno, pero también con ese gustito a que estuvo a tiro de dar el zarpazo de la fecha.
El equipo salteño llegaba dulce tras el triunfazo por 3-1 ante Güemes en Santiago del Estero y se notó desde el arranque. El Albo no se achicó ante los 52 puntos del visitante: apretó los dientes en la mitad de la cancha, impuso condiciones y generó chances claras para romper el cero ante su gente. Tuvo la pelota, arrinconó por momentos al puntero, pero le faltó esa pincelada final para hacer explotar a las tribunas del Michel Torino.
Sin embargo, el Lechero no es líder por casualidad. Cuando el partido entraba en la zona del infarto y las piernas pesaban, la visita apretó el acelerador y estuvo a nada de llevarse un premio excesivo sobre la hora. El conjunto salteño tuvo que sufrir en los minutos de adición, pero aguantó con el corazón en la mano para defender un punto que, a la larga, vale y mucho en este torneo durísimo.
Con esta igualdad sin goles por la fecha 29, el conjunto dirigido por la dupla trepó provisoriamente a la cuarta colocación de la tabla con 45 unidades. Quedó bien plantado dentro de la zona de clasificación al Reducido, demostrando una regularidad envidiable que ilusiona a todo el pueblo albiceleste con dar pelea bien arriba hasta el final de la temporada.
La sensación final en la provincia es clara: el Albo mereció un poco más por la búsqueda, pero el punto ante el mejor del grupo cotiza en bolsa. Gimnasia sigue firme, no pierde la línea y deja en claro que el Gigante del Norte es una fortaleza donde cualquier candidato a subir tiene que dejar el lomo para llevarse algo.