Prometía ser un partidazo. El histórico que nunca pudo coronar contra el matagigantes que tiene grandes ilusiones para este año.
El que de a poco pretende ir encontrando el juego ante el que muchos ven como revelación. Y, para el gusto de aquellos que lo vieron con un café y algo dulce en esta fría tarde argentina (pero calurosa en Dallas), cumplieron: estos empates, como el 2-2 que brindaron Países Bajos y Japón, llenos de emociones, son una oda a este bendito y hermoso Mundial.
Fue el encuentro en el que se juntaron el peor primer tiempo de esta Copa y un complemento que por escándalo terminó siendo el mejor. Porque estos dos equipos pasaron de jugar al ajedrez y medirse hasta por demás a prohibirles a los televidentes levantarse del sillón. De los toques horizontales y no poder abrirse (todo pasaba en bloques de 25 ó 30 metros) a empezar a encontrar espacios y exprimirlos. Tanto que los goles cayeron como un diluvio y los asiáticos encontraron una igualdad sobre el final que mantendrá el 1-2 del grupo en vilo hasta la última fecha.
Probablemente el mayor error de Koeman haya sido retrasar a Países Bajos de cara a los últimos 10 minutos, con el ingreso de Aké por Gravenberch: en un equipo que no está preparado para defenderse y que sufre sin la pelota, sacar al creativo más claro que estaba en cancha por un defensor le dio el ímpetu necesario a un Japón que dio una muestra importante de carácter. Y que tuvo valores altos en su arquero Suzuki, en sus volantes Nakamura (autor del empate) y Kamada y en el desequilibrio del ya conocido Kubo.
Lo de ellos ya es sabido: vienen de ganarles a España y Alemania (lo eliminó) en la fase de grupos del 2022, además de vencer recientemente a Inglaterra en un amistoso. Pero para los neerlandeses, deberá haber mejoras individuales y colectivas si la intención es apuntar alto: con un juego que en varios tramos fue espeso, Reijinders no pesó en la creación, Malen estuvo algo aislado y Gakpo necesitará encontrar regularidad en su talento. Lo mejor fue de pelota parada, justamente de la manera en la que se lo empataron.