A pocos meses del inicio de una nueva temporada de la Fórmula 1, en Alpine se respira expectativa y cautela a partes iguales. El proyecto 2026 aparece como un punto de inflexión para la escudería francesa y, en ese contexto, Aníbal Colapinto se refirió al presente de su hijo Franco y al trabajo compartido con Pierre Gasly, uno de los referentes del equipo.
Lejos de cualquier tensión interna, el padre del piloto argentino destacó el buen clima puertas adentro y el profesionalismo con el que ambos afrontan el desafío. Gasly, con más experiencia en la categoría, es visto como una referencia clave para el desarrollo del auto, mientras que Franco sigue consolidándose en un proceso de crecimiento que apunta al mediano plazo.
Aníbal fue claro al describir las virtudes de cada uno. Señaló la capacidad del francés a la hora de clasificar y su precisión en vueltas rápidas, y reconoció que ese aspecto todavía es un punto a mejorar para Franco. Sin embargo, remarcó que en ritmo de carrera el argentino muestra solidez y consistencia, una combinación que dentro del equipo valoran como complementaria.
Más allá de las comparaciones, puso el foco en la sinergia que existe entre ambos pilotos. Según explicó, hay voluntad de trabajar en conjunto y de empujar en la misma dirección para que Alpine vuelva a ser competitivo. La prioridad, aseguró, es que los dos autos funcionen bien y puedan sumar puntos con regularidad.
Consultado sobre si esa relación puede ir más allá de lo estrictamente profesional, Colapinto recordó una frase habitual en el mundo de la Fórmula 1: la verdadera dinámica entre compañeros de equipo se termina de definir una vez que empieza la competencia real. En un contexto tan exigente, la convivencia se pone a prueba carrera tras carrera.
En ese sentido, pidió no adelantarse a los hechos ni sobredimensionar las expectativas. Para Aníbal, el cambio que atraviesa Alpine es profundo y todavía está en una etapa de transición. El nuevo reglamento, las decisiones técnicas y la reorganización interna hacen que los resultados no sean inmediatos.
La palabra que más repitió fue paciencia. Consideró que recién con las primeras fechas del calendario se empezará a tener un panorama más claro sobre el verdadero potencial del auto. Incluso mencionó que será necesario esperar algunas carreras para sacar conclusiones firmes y entender dónde está parado el equipo frente a sus rivales.
Mientras tanto, destacó el esfuerzo que se viene realizando en todos los niveles de la escudería. Ingenieros, mecánicos y pilotos comparten el mismo objetivo: volver a pelear en la zona de puntos y sentar bases sólidas para el futuro. No se trata solo de una temporada más, sino de un año clave para reconstruir confianza y competitividad.
Sobre Franco, Aníbal se mostró prudente pero optimista. Entiende que el proceso es largo y que la Fórmula 1 no admite atajos. La adaptación, el aprendizaje y la regularidad son aspectos centrales en esta etapa, y cualquier progreso, por pequeño que parezca, suma.
El mensaje final fue claro: no desesperarse, ir paso a paso y sostener la calma incluso cuando los resultados no aparezcan de inmediato. En un campeonato tan parejo y exigente, la fortaleza mental y el trabajo colectivo pueden marcar la diferencia. Para Alpine, y también para Colapinto, el desafío recién empieza.