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GÓNDOLAS FRÍAS

El changuito pierde espacio frente a la pantalla en una nueva caída del consumo masivo

Las ventas cayeron 0,7% en agosto y acumulan una baja del 2,7% en lo que va del año. El e-commerce es el único sector que no afloja y trepa casi un 37% interanual.

El changuito pierde espacio frente a la pantalla en una nueva caída del consumo masivo

El consumo masivo volvió a dar una muestra de debilidad en agosto tras el pequeño alivio que se había registrado en julio. Las ventas en el canal minorista retrocedieron 0,7% respecto al mes anterior y quedaron un 1,5% por debajo de los niveles de 2025. Con este panorama, los primeros ocho meses del año acumulan un freno de 2,7%, dejando en claro que al bolsillo de la gente todavía le cuesta remontar.

El escenario actual deja ver dos realidades completamente distintas según dónde se haga la compra. Mientras los locales tradicionales pierden terreno a ritmo constante, las plataformas digitales se consolidan como la alternativa preferida para conseguir mejores precios y promociones. Las familias cuidan cada peso y van adaptando sus hábitos para hacer rendir la plata hasta fin de mes.

En los supermercados, la contracción mensual fue de 0,6%, mientras que los autoservicios de barrio padecieron un golpe más duro con un descenso del 2,4%. Tampoco la sacaron barata los mayoristas, que cerraron el mes con un achique de 2,3% en sus volúmenes de venta. La contracara absoluta de esta dinámica fue el comercio electrónico, que se despegó por completo de la tendencia general con un imponente salto interanual del 36,9%.

El rubro alimentos dentro del formato digital lideró ese impulso con una suba de 56,7%, seguido muy de cerca por los artículos de higiene personal y cosmética con un 54,4%, y los productos para la limpieza del hogar con un 49,3%. Esta marcada diferencia responde a la búsqueda activa de descuentos, cuotas sin interés y envíos bonificados, herramientas que las grandes cadenas y marcas despliegan en la web para traccionar clientes.

Si se analizan los rubros dentro del supermercado físico, las caídas más pronunciadas se dieron en las bebidas sin alcohol, que se desplomaron 12,1%, y en las alcohólicas, que retrocedieron 11,9%. La canasta para el desayuno y la merienda tampoco zafó y anotó un saldo negativo del 5,4%. Por el contrario, en los autoservicios de proximidad los artículos perecederos fueron los más castigados, sufriendo una contracción interanual del 15,4%.

Las farmacias se convirtieron en la única excepción dentro del comercio presencial al mostrar un leve repunte del 1,2% en la comparación interanual. Ese margen positivo estuvo empujado principalmente por la venta de productos de limpieza para la ropa y el hogar, que registraron un incremento del 18,2%, junto con compras puntuales de alimentos básicos.

El informe sectorial deja al descubierto un dato clave que explica el comportamiento del consumidor: la brecha persistente entre los precios y el volumen que efectivamente se vende. En agosto, la facturación total en pesos aumentó un 25% interanual, pero el precio promedio de los productos subió un 26,4%. Es decir, se gasta más dinero nominalmente, pero la gente se lleva menos mercadería a la casa.

Esta disparidad se viene repitiendo a lo largo de todo 2026. Mientras los ingresos intentan no perder le pisada a los incrementos diarios, el changuito presencial sigue perdiendo elementos esenciales. La duda que queda para los próximos meses es si esta recaída de agosto representa solo un bache en el camino o si confirma un estancamiento prolongado para el comercio de cercanía.

 


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