La producción automotriz argentina registró una fuerte caída en septiembre, aunque las exportaciones alcanzaron un nuevo máximo en lo que va del año. El sector fabricó 39.747 vehículos durante el mes, un 15,6% menos que en septiembre de 2025.
La baja también se refleja en el acumulado anual. Entre enero y septiembre, la producción de automóviles y utilitarios retrocedió 16,9% frente al mismo período del año pasado.
El principal impacto se concentró en la fabricación de automóviles, que cayó 28,1% interanual. En el caso de los vehículos utilitarios, la disminución fue menor, con un retroceso del 7,7%.
El escenario tampoco fue favorable en la comparación mensual. La actividad industrial automotriz registró una caída desestacionalizada del 3% respecto de agosto, mientras que el tercer trimestre terminó con una baja del 9,2% frente al trimestre anterior.
La situación muestra una marcada diferencia entre el comportamiento del mercado interno y el externo. Mientras las ventas domésticas continúan afectando el ritmo de producción, las exportaciones funcionan como uno de los principales sostenes para las terminales argentinas.
En septiembre se exportaron 28.213 vehículos, un 6,8% más que en el mismo mes de 2025. Además, se trató del mayor volumen de unidades enviadas al exterior durante 2026.
Con más del 70% de los vehículos fabricados destinados a otros mercados, la industria encontró en las ventas externas una vía para compensar parcialmente la menor demanda local.
Brasil continúa siendo el principal destino de las exportaciones argentinas y concentra más de seis de cada diez unidades enviadas al exterior. A ese mercado se suman otros destinos de la región, entre ellos Perú, Chile, Colombia y países de América Central.
Los datos reflejan así un escenario dispar para la industria automotriz. Por un lado, la producción y el mercado interno muestran una evolución negativa; por otro, el crecimiento de las exportaciones permite sostener parte de la actividad de las terminales y de la cadena de proveedores.
El desempeño de los próximos meses estará condicionado por la evolución de la demanda interna y, especialmente, por la capacidad de mantener el ritmo de las exportaciones. Para el sector, el mercado externo aparece como un factor clave frente a la retracción registrada en la producción nacional.