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INFLACIÓN

Las canastas volvieron a subir y se encareció el umbral de pobreza

En diciembre, los costos básicos para una familia aumentaron por encima de la inflación.

Las canastas volvieron a subir y se encareció el umbral de pobreza

El cierre de diciembre dejó un dato sensible para los ingresos familiares: las canastas básicas registraron una suba del 4,1% en el último mes del año, un incremento que volvió a ubicarse por encima del índice general de inflación y que elevó de manera significativa el costo de vida en la Argentina.

La evolución de estos indicadores es clave para medir el impacto real de los precios en los hogares. La canasta básica total, que se utiliza como referencia para establecer la línea de pobreza, acumuló a lo largo de 2025 un aumento cercano al 28%. En paralelo, la canasta básica alimentaria, que marca el umbral de la indigencia, mostró un alza aún mayor, con un incremento anual que rondó el 31%.

En términos concretos, una familia tipo —compuesta por dos adultos y dos menores— necesitó en diciembre ingresos mensuales superiores a los 1,3 millones de pesos para no ser considerada pobre. Para cubrir únicamente las necesidades alimentarias básicas y no caer en la indigencia, el monto requerido fue cercano a los 590 mil pesos. Ambos valores reflejan el deterioro del poder adquisitivo y el peso creciente que tienen los gastos esenciales en el presupuesto familiar.

La comparación con el mes anterior deja en evidencia la velocidad del ajuste. En noviembre, el ingreso mínimo para no ser pobre se ubicaba apenas por debajo de los 1,26 millones de pesos, mientras que la línea de indigencia rondaba los 566 mil. En apenas un mes, la diferencia implicó decenas de miles de pesos adicionales que las familias debieron generar para sostener el mismo nivel de consumo básico.

El principal factor detrás de estas subas volvió a ser el precio de los alimentos. Carnes, frutas y otros productos de consumo cotidiano impulsaron el aumento de las canastas por encima del índice de inflación general, que en diciembre se ubicó en torno al 2,5%. Esta brecha refuerza una tendencia que se repite desde hace meses: los bienes esenciales crecen más rápido que el promedio de precios de la economía.

La presión no se limita a los sectores de menores ingresos. También los hogares ubicados en la franja media vieron encarecerse el costo de mantener su nivel de vida. Para ser considerado de clase media, una familia tipo necesitó ingresos mensuales superiores a los 2,1 millones de pesos, sin contemplar el gasto en alquiler. Al sumar ese costo, el umbral se eleva por encima de los 3,2 millones, una cifra cada vez más difícil de alcanzar para amplios sectores de trabajadores formales.

El escenario plantea un desafío constante para los ingresos, especialmente en un contexto donde los salarios no siempre logran acompañar el ritmo de los precios. La suba sostenida de las canastas básicas funciona como un termómetro directo del impacto económico en la vida cotidiana y deja en claro que, aun con una inflación en desaceleración, el costo de cubrir las necesidades mínimas sigue en ascenso.

Mientras los alimentos continúen liderando los aumentos, la línea de pobreza y la de indigencia seguirán moviéndose hacia arriba, obligando a miles de familias a recalcular mes a mes su economía doméstica para no quedar por debajo de esos umbrales.


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