El costo de llenar el changuito con productos básicos para una familia tipo ya supera el millón de pesos en varias provincias argentinas, mientras los ingresos promedio continúan por debajo de ese nivel. La diferencia entre salarios y gastos cotidianos profundiza las dificultades de los hogares para sostener el consumo mensual.
Un relevamiento sobre precios de supermercado determinó que la canasta de una familia integrada por dos adultos y dos menores alcanzó valores superiores al millón de pesos durante mayo. La medición contempla alimentos y bebidas de consumo habitual, con productos de marcas y presentaciones iguales para comparar la evolución en distintas zonas del país.
Los mayores valores se registraron en provincias de la Patagonia. Santa Cruz encabezó la lista con una compra mensual estimada en $1.013.092, seguida por Chubut con $1.001.181. También quedaron entre las jurisdicciones más caras Río Negro ($994.315), Tierra del Fuego ($981.913) y Neuquén ($939.213).
En el otro extremo, los montos más bajos se ubicaron en La Rioja, Santa Fe y el Conurbano bonaerense, con valores cercanos a los $887 mil. La diferencia entre regiones refleja cómo los costos de logística, distribución y características propias de cada mercado impactan en los precios finales.
Durante mayo, los aumentos más importantes de la canasta se dieron en Río Negro, con una suba mensual del 5%, y Neuquén, con un incremento del 3,6%. En la comparación interanual, Chubut y Río Negro acumularon los mayores aumentos, con variaciones cercanas al 36%.
Entre los productos que más impulsaron las subas apareció el aceite de girasol, con incrementos de entre 3% y 5% en la mayoría de las provincias. También se registraron aumentos generalizados en las galletitas de agua, con ajustes que oscilaron entre el 4% y el 6%.
En cambio, algunos productos cárnicos incluidos en la canasta, como el asado y las supremas de pollo envasadas, mantuvieron valores más estables en gran parte del país. Las hamburguesas tuvieron incrementos leves, aunque algunas provincias mostraron subas más marcadas.
El escenario se da en un contexto donde los salarios todavía enfrentan dificultades para recuperar terreno frente al costo de vida. Según los datos oficiales, el ingreso promedio de los trabajadores se ubica por debajo del valor necesario para cubrir una compra mensual completa de una familia tipo.
La relación entre ingresos y consumo muestra diferencias según cada provincia. En algunos distritos la canasta ganó peso frente a los salarios, mientras que en otros hubo una mejora relativa por aumentos de ingresos superiores al avance de los precios.
El consumo cotidiano continúa así como uno de los principales desafíos para los hogares argentinos. La compra del supermercado, que concentra una parte importante del presupuesto familiar, sigue marcando el impacto de la inflación en la economía diaria.