A menos de dos meses del inicio del ciclo lectivo 2026, las familias salteñas reciben una señal alentadora: los útiles escolares muestran aumentos moderados y, en líneas generales, los precios se mantienen estables en comparación con enero del año pasado. En un contexto económico donde cada gasto se analiza con lupa, la previsibilidad aparece como un factor clave para organizar las compras escolares sin el estrés habitual de otros años.
Las vidrieras del centro y de los principales corredores comerciales de la ciudad ya empezaron a cambiar su fisonomía. Los juguetes quedaron atrás y ahora el protagonismo es de cuadernos, mochilas, cartucheras, lápices y carpetas. El movimiento todavía es tranquilo, con consultas y comparaciones, pero sin el apuro que solía marcar el inicio de la temporada escolar.
Desde el sector comercial coinciden en que la canasta escolar registra un incremento promedio del 10% respecto de 2025. La explicación está en que gran parte de la mercadería se compró durante el segundo semestre del año pasado, cuando los aumentos ya estaban incorporados. Por eso, aseguran que no hay motivos para subas bruscas en lo que resta de enero ni durante febrero.
Hoy todavía es posible encontrar precios muy similares a los del año pasado. Un repuesto de 480 hojas de marca tradicional ronda los 14 mil pesos, apenas por encima del valor que tenía en 2025. Las cajas de lápices de colores de primera marca se consiguen por menos de 4 mil pesos, la docena de lápices negros ronda los 2.500 y las fibras se mantienen por debajo de los 6 mil pesos. Incluso hay opciones de cuadernos económicos desde los 2 mil pesos, muy buscados para reducir el gasto total.
En varios comercios, especialmente aquellos que recién están armando sus vidrieras escolares, los precios continúan siendo los mismos del año pasado. La recomendación general es clara: no apurarse y tomarse el tiempo para recorrer. La estabilidad juega a favor del consumidor y permite comparar sin el temor a que los valores cambien de un día para otro.
Donde el impacto en el presupuesto sigue siendo mayor es en las mochilas y cartucheras. En el nivel primario, estos artículos concentran una parte importante del gasto. Las cartucheras tienen precios que van desde los 6 mil hasta más de 30 mil pesos, según tamaño y marca. Las mochilas, en tanto, parten desde los 60 mil pesos en modelos de fabricación nacional y pueden superar los 120 mil en opciones de mayor calidad.
Justamente en este rubro se registran las mayores diferencias de precios entre comercios. Hay locales donde una misma mochila puede costar decenas de miles de pesos menos que en otros, incluso a pocas cuadras de distancia. Por eso, los comerciantes insisten en caminar, preguntar y no comprar a la primera opción.
Los productos importados, como algunas cartucheras, fibras o lápices especiales, sí muestran aumentos algo mayores, cercanos al 15%. Sin embargo, representan una parte menor de la canasta escolar y suelen tener alternativas nacionales más accesibles.
Otro consejo que se repite es evitar los bolsones armados de útiles escolares. Si bien pueden parecer prácticos, muchas veces incluyen segundas marcas o artículos que no siempre coinciden con lo que piden las escuelas. Armar la lista de manera individual permite elegir mejor y ajustar el gasto a las verdaderas necesidades de cada alumno.
También se recomienda no comprar todo de una sola vez. El calendario escolar en Salta indica que el ciclo lectivo 2026 comenzará el 2 de marzo para Inicial, Primaria y Secundaria, tanto en escuelas públicas como privadas. Hay tiempo suficiente para comprar de a poco, aprovechar ofertas puntuales y distribuir el gasto a lo largo de varias semanas.
La comparación de precios, tanto en locales físicos como en tiendas online, vuelve a ser una herramienta clave. Muchos comercios ofrecen descuentos por pago en efectivo o promociones especiales que permiten achicar la cuenta final.
En Salta, un tema que sigue generando preocupación es la venta de mochilas y útiles de origen ilegal que ingresan desde Bolivia. Estos productos se ofrecen a precios muy bajos, incluso a la mitad de una mochila nacional. Sin embargo, la calidad suele ser inferior y no resiste el uso diario del ciclo lectivo. En muchos casos, la mochila se rompe antes de mitad de año y obliga a una nueva compra, con un gasto mayor a largo plazo.
A esto se suman los costos que enfrenta el comercio formal, como los impuestos y los fletes, que hoy representan una parte importante del precio final. Aun así, el sector asegura que los valores se mantienen contenidos y que no hay margen ni razones para aumentos desmedidos.
Con precios estables y un aumento moderado, el regreso a clases en Salta se presenta este año con un escenario más previsible. La clave, coinciden comerciantes y consumidores, está en informarse, comparar y comprar con calma. En tiempos donde el bolsillo manda, la tranquilidad para armar la mochila es, sin dudas, una buena noticia.