El Impuesto a las Ganancias y el Monotributo tendrán un aumento significativo este año. La actualización se aplicará con base en el índice de precios al consumidor (IPC) correspondiente al segundo semestre de 2025, que según estimaciones privadas rondaría el 14%. El ajuste impactará directamente en el bolsillo de empleados en relación de dependencia, profesionales autónomos y pequeños contribuyentes, con efectos que comenzarán a sentirse a partir de febrero.
Aunque la actualización rige formalmente desde el 1° de enero, los pagos y retenciones se reflejarán recién en las próximas facturaciones y sueldos. El ajuste semestral es parte de la reforma fiscal de 2024, que estableció la actualización automática de Ganancias y Monotributo según la inflación.
Para el Impuesto a las Ganancias, el cambio más relevante es el aumento del mínimo no imponible y de las deducciones personales. Los empleados solteros sin hijos dejarán de pagar Ganancias hasta que su sueldo bruto mensual supere los $3 millones, mientras que los trabajadores casados con dos hijos comenzarán a tributar si superan los $4 millones por mes. Estos nuevos valores determinan a partir de qué ingresos los asalariados deben empezar a descontar el impuesto y afectan a más de un millón de trabajadores en todo el país.
En el caso del Monotributo, tanto los topes de facturación como las cuotas mensuales se ajustarán en un 14%, siguiendo la misma lógica que Ganancias. Esto significa que la categoría más baja, la A, podrá facturar hasta $10,25 millones anuales, mientras que la categoría más alta, la K, tendrá un límite superior a $108 millones.
El esquema completo de los nuevos topes de facturación anual quedaría así:
- Categoría A: $10,25 millones
- Categoría B: $15 millones
- Categoría C: $21 millones
- Categoría D: $26,14 millones
- Categoría E: $30,75 millones
- Categoría F: $38,53 millones
- Categoría G: $46,09 millones
- Categoría H: $69,93 millones
- Categoría I: $78,27 millones
- Categoría J: $89,64 millones
- Categoría K: $108,07 millones
Además de los topes de facturación, las cuotas mensuales del Monotributo también aumentarán en torno al 14%. Esto incluye el componente impositivo y los aportes a la jubilación y la obra social. Por ejemplo, la cuota de la categoría A pasará de $4.182 a $7.468, mientras que la categoría K subirá de $1.024.737 a $1.168.201, para quienes prestan servicios. Los valores para quienes venden bienes tendrán un ajuste similar.
Este aumento refleja la inflación acumulada durante el segundo semestre de 2025 y busca mantener actualizado el régimen frente a la pérdida de poder adquisitivo. Para los pequeños contribuyentes, el ajuste significa más margen de facturación antes de cambiar de categoría, aunque también implica cuotas más altas que impactarán en su flujo de caja.
El ajuste de Ganancias y Monotributo no solo afecta a trabajadores y autónomos, sino que también tiene implicancias para la economía regional. El incremento del mínimo no imponible puede aliviar la carga fiscal sobre los asalariados de ingresos medios, mientras que la suba de las cuotas del Monotributo modifica los costos de los pequeños emprendimientos y comercios. En el contexto actual de inflación elevada, estos cambios se convierten en un factor relevante para la planificación financiera de hogares y empresas.
Cabe destacar que la actualización se produce de manera semestral desde 2025 y se basa en los datos del INDEC, el organismo oficial que mide la inflación. Las estimaciones privadas para diciembre situaban el IPC entre 2,3% y 2,5%, lo que lleva a un acumulado de 14% en los seis meses de julio a diciembre. Si se confirma este número, los ajustes se aplicarán automáticamente, sin necesidad de medidas adicionales del Estado.
En términos prácticos, un profesional autónomo en categoría C podrá facturar hasta $21 millones al año sin cambiar de categoría, y su cuota mensual pasará de alrededor de $13.663 a $15.576 si presta servicios. Para los que venden bienes, el mismo tramo sube de $12.547 a $14.304. Este patrón se repite a lo largo de todas las categorías, manteniendo la proporcionalidad del régimen y evitando que la inflación erosione los límites originales.
En el caso de los empleados, los cambios en Ganancias representan un alivio para quienes se encuentran cerca del mínimo no imponible. Aquellos que antes debían tributar con ingresos ligeramente superiores a $2,6 millones ahora quedan exentos hasta superar los $3 millones, lo que permite que un sector más amplio de asalariados conserve mayor poder adquisitivo.
Con este ajuste, el gobierno busca equilibrar la recaudación con la capacidad de pago de contribuyentes y pequeños negocios. Aunque las cifras pueden parecer elevadas, es importante recordar que reflejan la inflación acumulada y no representan un aumento real de la carga fiscal para la mayoría de los contribuyentes.
En resumen, 2026 arrancará con cambios concretos en Ganancias y Monotributo: el mínimo no imponible sube, los topes de facturación se ajustan y las cuotas mensuales aumentan. Todos estos movimientos tendrán un impacto directo en el bolsillo de empleados y autónomos, al tiempo que mantienen la proporcionalidad del sistema fiscal frente a la inflación. La recomendación para contribuyentes y pequeños empresarios es revisar su situación fiscal y ajustar presupuestos para afrontar los nuevos valores a partir de febrero.