YPF confirmó que a partir de las primeras horas de este sábado rige un incremento promedio del 1% en los precios de la nafta y el gasoil en la red de estaciones de servicio de todo el país. La medida impacta de manera directa en el bolsillo de los consumidores, aunque se ubica por debajo de las subas aplicadas en los últimos días por el resto de las compañías privadas del sector, que rondaron entre el 2% y el 5%.
El retoque en los surtidores responde principalmente a la constante volatilidad del mercado internacional de energía. La extensión de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente impulsó la cotización del barril de petróleo Brent por encima de los 100 dólares, valor que funciona como parámetro clave para la liquidación y referencia del mercado de combustibles en la Argentina.
Desde la compañía explicaron que el ajuste se enmarca en la política de contención y equilibrio que vienen implementando para amortiguar los saltos abruptos de la materia prima a nivel global. A través de este mecanismo de amortiguación, la empresa estatal busca mitigar el traslado directo de las fluctuaciones internacionales hacia los surtidores locales, manteniendo una línea de previsibilidad comercial sin despegarse de la realidad del mercado global.
A su vez, la conducción de la petrolera reafirmó que continuará utilizando el esquema de microprecios para definir el costo final del combustible. Este sistema evalúa variables finas como la dinámica de la oferta y la demanda, la presencia de la competencia en cada región, las franjas horarias de mayor consumo y los corredores viales clave. De este modo, la empresa busca optimizar su competitividad y adaptar las tarifas a las particularidades de cada zona geográfica del país.
Esta actualización tarifaria se produce en un contexto de retracción generalizada en la comercialización de refinados. En los últimos meses, el despacho total de nafta y gasoil evidenció una baja interanual acumulada, acumulando un período prolongado con registros en terreno negativo a nivel nacional. Si bien se observaron breves repuntes mensuales en el volumen de ventas, la tendencia general refleja el impacto del contexto económico en el consumo energético.
El panorama en los surtidores muestra disparidades según la jurisdicción analyzed. Mientras que en la gran mayoría de las provincias argentinas las ventas cayeron en la comparación respecto al año anterior —con caídas más pronunciadas en zonas del sur y del cuyo argentino—, solo un puñado de provincias del centro y de la Patagonia norte lograron sostener números positivos en la demanda. Con este nuevo ajuste, el mercado de combustibles busca reacomodarse en un escenario signado por la cautela en las compras y la presión de los costos internacionales.