Este es de esos postres que parecen demasiado fáciles para ser tan ricos. Pero funcionan. Con apenas dos ingredientes y un paso de cocción breve, se logra una especie de “gel suave” de mandarina, que se corta en bocaditos con textura cremosa y sabor intenso, como bombones de fruta.
Es perfecto para cuando hay mandarinas dulces y a buen precio, para una merienda liviana o como opción dulce para chicos que no suelen elegir fruta. Natural, económica y sin complicaciones, esta es una de esas recetas que vale la pena guardar porque, cuando la probás, vuelve una y otra vez a la mesa.
Ingredientes
350 ml de jugo de mandarina (mejor si son dulces)
2,5 cucharadas soperas de maicena (harina fina de maíz)
Opcional: Coco rallado para rebozar o espolvorear
Paso a paso
Exprimir las mandarinas hasta obtener 350 ml de jugo. Colarlas si se desea una textura más lisa.
Disolver la maicena en el jugo frío, mezclando bien para evitar grumos.
Cocinar a fuego medio-bajo, revolviendo constantemente, hasta que la mezcla espese y tome una textura cremosa (similar a una crema pastelera liviana).
Volcar en un molde o recipiente bajo, que esté forrado con film.
Dejar enfriar a temperatura ambiente y luego llevar a la heladera al menos 2 horas.
Cortar en cubos o bocaditos y si nos gusta, pasarlos por coco rallado.
Tips para que salgan perfectos
Más dulzor natural: si las mandarinas no están bien dulces, podés agregar una cucharadita de miel o cualquier endulzante aunque muchas veces no hace falta.
Textura ideal: el punto justo es cuando la mezcla espesa y se despega apenas del fondo de la olla.
Sabor extra: se puede sumar ralladura de mandarina para potenciar el aroma.
Otra versión: funciona igual con jugo de naranja o mezcla de cítricos.