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FÁCIL Y RICO

Cómo hacer yogur griego sin azúcar y sin yogurtera

Preparar yogur griego en casa es más sencillo de lo que parece. No necesitás yogurtera ni máquinas especiales: con leche, un poco de yogur natural y un paño limpio podés conseguir una textura espesa y cremosa.

Cómo hacer yogur griego sin azúcar y sin yogurtera

El yogur griego casero se puede preparar sin yogurtera ni equipos especiales. Solo necesitás leche y yogur natural sin azúcar con fermentos vivos. Es una de esas recetas simples que permiten controlar los ingredientes y disfrutar de una preparación casera.

Después de fermentar en un lugar tibio, el yogur se deja escurrir en la heladera para eliminar parte del suero y conseguir la consistencia característica del yogur griego. Si buscás otra alternativa para empezar, también podés consultar esta receta de yogur casero fácil y económico.

Ingredientes

2 litros de leche entera.

45 g de yogur natural sin azúcar, con fermentos vivos (unas 3 cucharadas).

Preparación

Calentá la leche. Colocala en una olla limpia y calentala, revolviendo cada tanto, hasta alcanzar unos 85 °C o justo antes de que hierva. Retirala del fuego.

Paso 1

Dejá que baje la temperatura. Esperá hasta que la leche llegue a unos 43–45 °C. Si no tenés termómetro, debe sentirse tibia y no quemar al tocar una pequeña cantidad con cuidado.

Paso 2

Incorporá el yogur. Mezclá el yogur natural con un poco de leche tibia hasta disolverlo. Volcá esa preparación en la olla y revolvé suavemente para integrar.

Paso 3

Dejá fermentar sin máquinas. Pasá la mezcla a frascos limpios, tapalos y mantenelos en un lugar tibio durante 8 a 12 horas. Podés envolverlos con una toalla y colocarlos dentro de una conservadora limpia, o dejarlos en el horno apagado. No los expongas al calor directo.

Paso 4

Enfriá el yogur. Una vez fermentado, llevalo a la heladera durante unas horas para que tome cuerpo.

Paso 5

Escurrí hasta lograr la textura griega. Colocá un colador sobre un recipiente, cubrilo con una tela fina limpia y volcá el yogur. Dejalo escurrir en la heladera entre 2 y 4 horas. Pasalo a un recipiente limpio y conservá refrigerado.


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