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RECETAS PASO A PASO

Cómo preparar ossobuco a la milanesa, un clásico para el frío

Esta receta es típica de la cocina italiana, es sencilla, diferente y muy sabrosa.

Cómo preparar ossobuco a la milanesa, un clásico para el frío

Es a la milanesa pero no se fríe ni se pasa por huevo: el ossobuco a la milanesa transforma una carne económica y con mucho tejido conectivo en una preparación tierna, jugosa y profunda, que sale del estofado común. El secreto está en el tiempo de cocción y en la gremolata, el condimento fresco de limón, ajo y perejil que se agrega al final y le da un sabor distinto.

Aunque suele servirse con risotto, también queda perfecto con puré, polenta o papas: todas las opciones valen.

Ossobuco a la milanesa

4 porciones. Tiempo de cocción: 1 hora y 30 minutos aproximadamente- Aparte nutricional por porción: 520–620 kcal

Ingredientes

  •     4 - 6 rodajas de ossobuco de ternera
  •     2 cebollas
  •     3 dientes de ajo
  •     50 g de manteca
  •     1 vaso de vino blanco seco
  •     1 litro de caldo de carne
  •     1/2 limón
  •     1 ramito de perejil
  •     Harina, cantidad necesaria
  •     Sal y pimienta

Cómo preparar ossobuco a la milanesa

Colocamos las rodajas de ossobuco sobre una tabla y hacemos pequeños cortes en los bordes para evitar que la carne se enrosque durante la cocción. Las pasamos por harina. quitando el excedente.

Aparte preparamos la base. Cortamos las cebollas en láminas finas. En una sartén amplia o cacerola baja, derretimos la manteca y cocinamos la cebolla durante unos minutos hasta que quede transparente y tierna.

Entonces, incorporamos el ossobuco, condimentamos con sal y pimienta y doramos bien de ambos lados, dándole tiempo a este paso porque es un secretazo de sabor.

Agregamos el vino blanco a la olla y dejamos cocinar, hasta que el alcohol se evapore.

Sumamos el caldo caliente, tapamos y cocinamos a fuego bajo durante al menos una hora y media, o hasta que la carne esté muy tierna y casi se despegue del hueso. 

La gremolata: el toque final que hace la diferencia

La gremolata es el condimento clásico de este plato y aporta frescura y aroma.

Picamos muy finamente:

  •     la parte amarilla de la cáscara de medio limón
  •     los dientes de ajo
  •     el perejil
  •     Mezclamos todo y reservamos.

Esta gremolata es un toque final del plato. Cuando la carne esté tierna, distribuimos la gremolata sobre el ossobuco y cocinamos unos minutos más destapado, para que la salsa reduzca y concentre sabor. 

Claves para cocinar el ossobuco perfecto

Elige rodajas de ossobuco con bastante carne y su caracú, que aporta muchísimo sabor ( imperdible).

En la primera parte de la cocción, para dorar el ossobuco, usamos fuego alto. Luego, esta receta necesita cocción lenta: cuanto más suave el fuego, más tierna la carne. Enharinar apenas ayuda a espesar naturalmente la salsa. 

Opciones para darle un toque diferente

La forma tradicional de servir este ossobuco es con un risotto, pero en realidad, lo comemos como la imaginación nos dicte. Aquí van 3 ideas.

  •     Añadir a la gremolata nueces picadas finas ( tip de restaurante), un como más crocante y que suma sabor.
  •     Servirlo con verduras verdes en salsa blanca. Una guarnición con menos carbohidratos y bien nutritiva.
  •     Desmecharlo y servirlo( sin olvidarse del fondo de cocción) en tostadas, espolvoreado con la gremolata, para una comida sin cubiertos.

 


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