El Gobierno argentino volvió a reclamar este lunes, en el ámbito de las Naciones Unidas, la liberación del gendarme Nahuel Gallo, detenido desde hace más de un año en Venezuela, y reforzó su alineamiento con la postura de Estados Unidos frente a la situación política e institucional que atraviesa ese país. El pedido se realizó durante una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, en un contexto marcado por la presión internacional sobre el régimen venezolano y el debate en torno a la transición democrática.
El planteo fue expuesto por el embajador argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, quien solicitó de manera explícita que las autoridades encargadas de administrar la transición en Venezuela garanticen la inmediata liberación del ciudadano argentino y su regreso seguro al país. El reclamo se inscribe en una estrategia diplomática que, desde el cambio de gobierno en Argentina, busca fijar una posición firme frente a las denuncias por violaciones a los derechos humanos y la falta de libertades políticas en Venezuela.
En su intervención, el representante argentino sostuvo que la detención de Gallo constituye una situación inadmisible y que su prolongación agrava la responsabilidad de las autoridades venezolanas. En ese marco, insistió en la necesidad de una solución urgente que permita poner fin a un caso que genera preocupación a nivel institucional y diplomático, y que se ha convertido en uno de los ejes del vínculo bilateral entre ambos países.
Tropepi también destacó la postura adoptada por Estados Unidos en relación con Venezuela y valoró las decisiones recientes impulsadas por la administración norteamericana, que derivaron en la captura de Nicolás Maduro. En su exposición, subrayó que Argentina acompaña esas acciones en tanto apuntan a debilitar estructuras que el actual gobierno nacional considera ligadas al crimen organizado y al terrorismo internacional.
El embajador recordó que, en 2025, la Argentina declaró como organizaciones terroristas tanto al denominado Cartel de los Soles como al Tren de Aragua, una definición que marcó un punto de inflexión en la política exterior del país hacia Venezuela. Según expresó, estas medidas forman parte de una estrategia más amplia destinada a enfrentar redes delictivas transnacionales que operan en la región y afectan la estabilidad democrática.
Desde la asunción del presidente Javier Milei, el Ejecutivo argentino adoptó un discurso más directo y confrontativo respecto del régimen venezolano. En ese sentido, Tropepi remarcó que el país ha sido “claro y consistente” en su posicionamiento, denunciando sin ambigüedades las restricciones a las libertades individuales y las violaciones sistemáticas a los derechos humanos. A la vez, aseguró que Argentina participa activamente en los esfuerzos internacionales orientados a facilitar un retorno democrático en Venezuela.
El caso de Nahuel Gallo se transformó, con el correr de los meses, en un símbolo de las tensiones diplomáticas entre Buenos Aires y Caracas. La falta de avances concretos en su liberación generó reiterados reclamos oficiales y mantuvo el tema en la agenda internacional, especialmente en foros multilaterales como la ONU. Para el Gobierno argentino, su detención no solo vulnera derechos básicos, sino que también pone en evidencia el deterioro institucional del país caribeño.
En el ámbito interno, la postura adoptada en Naciones Unidas refuerza la línea que el Ejecutivo viene sosteniendo en materia de política exterior: un alineamiento explícito con Estados Unidos y una ruptura con los enfoques más moderados que caracterizaron etapas anteriores. Este giro busca, según el discurso oficial, fortalecer la defensa de los valores democráticos y posicionar a la Argentina como un actor activo en los debates globales sobre seguridad, derechos humanos y terrorismo.
La intervención en el Consejo de Seguridad se dio en un momento de especial sensibilidad para la región, con varios países siguiendo de cerca la evolución del escenario venezolano y el impacto que una eventual transición política podría tener en América Latina. En ese contexto, el reclamo argentino por la liberación de Gallo se presentó no solo como una demanda consular, sino también como una señal política clara hacia la comunidad internacional.
Mientras tanto, la situación del gendarme argentino continúa sin definiciones concretas y su caso sigue siendo motivo de gestiones diplomáticas permanentes. Desde el Gobierno aseguran que el reclamo no se detendrá y que se utilizarán todos los canales disponibles para lograr su liberación. En paralelo, la Argentina mantiene su apoyo a las iniciativas internacionales que buscan presionar al régimen venezolano y avanzar hacia un escenario de mayor institucionalidad y respeto por los derechos fundamentales.
Con esta nueva exposición ante la ONU, el país reafirmó su postura frente a Venezuela y volvió a colocar el caso de Nahuel Gallo en el centro del debate internacional, dejando en claro que la cuestión seguirá siendo prioritaria en la agenda exterior argentina.