Después de casi cuatro años de presentaciones, rechazos y recursos judiciales, Scarlett Rocha y Fabiana Justiniano se convirtieron en las protagonistas del primer matrimonio civil entre dos personas del mismo sexo reconocido legalmente en Bolivia. La pareja se casó el 7 de agosto en Santa Cruz y recibió el certificado de matrimonio y la libreta familiar.
El camino hasta ese momento había comenzado a fines de 2022, cuando solicitaron formalmente al Registro Civil poder casarse. La legislación boliviana representaba el principal obstáculo: tanto la Constitución como el Código de Familia definen al matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.
La estrategia de sus abogados fue recurrir a otra disposición constitucional, que establece la aplicación preferente de los tratados internacionales de derechos humanos cuando brindan una protección mayor que las normas nacionales.
En ese marco, invocaron un pronunciamiento de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que establece que las parejas del mismo sexo deben acceder a las mismas protecciones jurídicas que las heterosexuales.
El expediente atravesó distintas instancias hasta llegar al Tribunal Constitucional, en La Paz. Finalmente, el 13 de marzo la corte falló a favor de Scarlett y Fabiana, abriendo la puerta para que pudieran formalizar su matrimonio.
“Hubo muchísimos obstáculos”, reconoció Scarlett al recordar el proceso. Fabiana coincidió: “Sabíamos que iba a ser difícil, pero no pensábamos que tanto”.
Scarlett nació en Estados Unidos, es hija de padres bolivianos y estudió neurociencias. Fabiana, en tanto, cursó psicología en una universidad estatal de Santa Cruz. Se conocieron a través de amigos en común después de que Scarlett regresara a Bolivia.
Las dos crecieron en familias conservadoras y contaron que hablar abiertamente sobre su orientación sexual fue uno de los momentos más difíciles de sus historias personales.
“Mi familia en Estados Unidos lo tomó más abiertamente, lo pudieron entender. Cuando llegué acá y me tocó salir del clóset de vuelta con mi familia de aquí, ahí me di cuenta de los privilegios, porque fue mucho más difícil”, relató Scarlett.
Para Fabiana, uno de los mayores temores fue contarle a su abuela, quien había sido la encargada de criarla. Con el tiempo, sin embargo, se convirtió en uno de sus principales apoyos.
El 7 de agosto, ambas se vistieron de blanco y dieron el “sí” ante un oficial del Registro Civil. “No esperábamos que fuera tan bonito”, recordó Fabiana. Para Scarlett, tener finalmente el documento en sus manos significó terminar de comprender el alcance de lo conseguido. “Cuando vi esto físicamente en la mesa, supe que ahora es realidad”, expresó.