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ELECCIÓN BRASILEÑA

Brasil va al balotaje con una elección abierta y votos clave en disputa

La diferencia entre los dos finalistas fue de apenas 2,06 puntos. Los candidatos que quedaron afuera adoptaron posiciones diferentes y sus votantes serán decisivos.

Brasil va al balotaje con una elección abierta y votos clave en disputa

La elección presidencial de Brasil tendrá una segunda vuelta entre Flávio Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva. Ninguno logró superar el porcentaje necesario para imponerse en primera instancia y ambos volverán a competir el próximo 25 de octubre.

Bolsonaro terminó primero con el 47,12% de los votos, mientras que Lula obtuvo el 45,06%. La diferencia fue de apenas 2,06 puntos porcentuales, en una elección marcada por una fuerte polarización y con un resultado que dejó abierta la definición.

Detrás de los dos finalistas quedaron Augusto Cury, de Avante, con el 2,89%; Renan Santos, de Missão, con el 2,25%; Ronaldo Caiado, del PSD, con el 2,19%; y Romeu Zema, de Novo, con el 0,27%. En conjunto, esos cuatro candidatos reunieron el 7,60% de los votos.

Ahora, sus posiciones y las de sus votantes adquieren especial importancia. Sin embargo, no todos plantearon el mismo camino de cara al balotaje.

Cury mantuvo distancia tanto de Lula como de Bolsonaro. Durante la campaña cuestionó al Partido de los Trabajadores y también marcó diferencias con el candidato del Partido Liberal. Por ese motivo, no expresó un respaldo claro a ninguno de los dos finalistas.

Una postura similar adoptó Renan Santos. El dirigente del Movimiento Brasil Libre se mostró crítico tanto del espacio de Lula como del de Bolsonaro y descartó durante la campaña un acercamiento a ambos sectores.

Ronaldo Caiado, en tanto, fue uno de los principales opositores a Lula. El exgobernador de Goiás manifestó su intención de derrotar al actual presidente, aunque tampoco convirtió esa posición en un respaldo automático a Bolsonaro. Durante la campaña también había cuestionado al candidato del Partido Liberal.

El respaldo más definido entre los principales candidatos que quedaron afuera fue el de Romeu Zema. El dirigente de Novo había planteado como uno de sus objetivos enfrentar al PT y confirmó que apoyaría a Bolsonaro en una eventual segunda vuelta contra Lula.

Más allá de estos cuatro candidatos, la primera vuelta también dejó votos en espacios de izquierda y derecha que ahora podrían tener algún peso en la definición. Algunos de esos dirigentes fueron críticos del PT desde posiciones ubicadas a su izquierda, mientras que otros cuestionaron al bolsonarismo o intentaron diferenciarse de ambos sectores.

El escenario, por lo tanto, no muestra un traslado automático de votos hacia ninguno de los dos finalistas. Las afinidades ideológicas pueden favorecer a un candidato, pero las decisiones de los dirigentes que quedaron afuera tampoco garantizan que sus electores sigan la misma dirección.

Con una diferencia de poco más de dos puntos, cada sector puede resultar determinante. La campaña hacia el 25 de octubre estará marcada por la búsqueda de esos votos y por la capacidad de Lula y Bolsonaro de ampliar sus apoyos más allá de sus núcleos electorales.

La segunda vuelta brasileña quedó así planteada como una disputa abierta. El resultado dependerá no solo de quienes ya eligieron a los dos principales candidatos, sino también de qué hagan los millones de votantes que en la primera vuelta optaron por otras alternativas.

 


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