Los economistas estadounidenses Robert E. Hall y Michael Woodford fueron distinguidos con el Premio Nobel de Economía 2026 por sus investigaciones sobre modelos macroeconómicos que permiten coordinar políticas fiscales y monetarias para reducir las fluctuaciones de la actividad económica.
Hall desarrolla su trabajo en la Universidad de Stanford, California, mientras que Woodford pertenece a la Universidad de Columbia, en Nueva York. Sus aportes contribuyeron a mejorar las herramientas utilizadas por gobiernos y bancos centrales para responder ante crisis y moderar los ciclos de crecimiento y recesión.
Estos modelos permiten analizar cuándo y cómo aplicar medidas económicas para amortiguar las consecuencias de distintas perturbaciones, como las crisis energéticas o los cambios bruscos en los niveles de consumo de los hogares.
La distinción reconoce la importancia de contar con instrumentos teóricos que ayuden a las autoridades a tomar decisiones frente a escenarios de incertidumbre. Una coordinación adecuada entre las políticas fiscales y monetarias puede contribuir a reducir los efectos de las caídas económicas y evitar desequilibrios durante las etapas de expansión.
El Premio Nobel de Economía tiene una historia diferente a la de las otras categorías originales. Fue creado en 1968 por el Banco Central de Suecia, que aportó los fondos necesarios para establecer el reconocimiento en el marco de su 300.º aniversario.
La primera entrega se realizó en 1969 y distinguió a los economistas Ragnar Frisch y Jan Tinbergen. Desde entonces, el galardón se consolidó como uno de los reconocimientos más importantes en el ámbito de las ciencias económicas.
En la edición de 2025, el premio fue compartido por Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt. Mokyr fue reconocido por sus investigaciones sobre las condiciones que favorecen el crecimiento económico sostenido a través del progreso tecnológico, mientras que Aghion y Howitt fueron distinguidos por sus aportes a la teoría del crecimiento mediante la denominada destrucción creativa.
Con la nueva distinción, el Nobel vuelve a poner el foco en las investigaciones que buscan explicar el funcionamiento de las economías y aportar herramientas para enfrentar los desafíos que surgen en distintos contextos.