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Máxima tensión

Irán mantendrá cerrado el estrecho de Ormuz mientras siga la ofensiva de EE. UU.

La escalada entre ambos países vuelve a poner en el centro de la escena a uno de los pasos estratégicos del comercio internacional.

Irán mantendrá cerrado el estrecho de Ormuz mientras siga la ofensiva de EE. UU.

La Guardia Revolucionaria de Irán confirmó que el estrecho de Ormuz permanecerá cerrado mientras continúen los ataques militares de Estados Unidos en la región. La advertencia se produjo luego de una nueva ofensiva ordenada por Washington y de la reanudación del bloqueo naval sobre embarcaciones que se dirigen hacia o desde territorio iraní, una medida que profundiza la tensión en uno de los corredores marítimos más importantes para el comercio mundial de petróleo y gas.

El anuncio fue realizado a través de un comunicado difundido por las autoridades militares iraníes, donde se aseguró que el paso estratégico no será reabierto hasta que cesen las operaciones estadounidenses. Además, Teherán sostuvo que los recursos energéticos de la región "son para todos o para nadie", en referencia a las restricciones impuestas por Estados Unidos sobre la navegación en la zona.

El estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y el océano Índico, por lo que es considerado un punto clave para el transporte de hidrocarburos. Cada interrupción en esa vía genera preocupación en los mercados internacionales, debido al impacto que puede tener sobre el abastecimiento energético y los precios del petróleo.

La escalada del conflicto se produjo después de que el Comando Central de Estados Unidos informara sobre una serie de ataques contra instalaciones militares ubicadas cerca del estrecho y en distintos sectores costeros de Irán. Según la información oficial, la operación se extendió durante unas siete horas entre la noche del martes y la madrugada del miércoles.

Desde Irán afirmaron que los bombardeos no alcanzaron a ninguna embarcación y destacaron que ningún buque comercial acompañó las acciones impulsadas por Estados Unidos durante la ofensiva.

En paralelo, Washington mantiene más de 50.000 efectivos desplegados en Oriente Medio como parte de su estrategia para limitar la capacidad militar iraní y reforzar la seguridad en la región. El gobierno estadounidense sostiene que estas operaciones buscan proteger la navegación y responder a ataques atribuidos a Teherán.

La tensión aumentó aún más después de que el presidente Donald Trump ordenara restablecer el bloqueo naval para los barcos con destino u origen en Irán. Además, anunció que Estados Unidos impulsará un sistema para cobrar una compensación del 20% a las embarcaciones que crucen el estrecho bajo protección estadounidense, una iniciativa que podría implementarse mediante acuerdos comerciales con países del Golfo.

El nuevo escenario deja abierta la posibilidad de una mayor escalada entre ambos países y mantiene en alerta a la comunidad internacional por las consecuencias que un conflicto prolongado podría tener sobre el comercio marítimo, el mercado energético y la estabilidad en Oriente Medio.

 


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