Los mercados financieros de Brasil reaccionaron con fuertes subas este lunes después de que Flávio Bolsonaro se impusiera en la primera vuelta de las elecciones presidenciales con el 47,03% de los votos, seguido por Luiz Inácio Lula da Silva, que alcanzó el 45,16%. Ambos candidatos volverán a enfrentarse el próximo 25 de octubre en la segunda vuelta.
La reacción más contundente se produjo en la Bolsa de San Pablo, donde el índice Bovespa llegó a avanzar más de 8% durante las primeras horas de operaciones y superó los 208.000 puntos. El movimiento estuvo acompañado por importantes subas en las principales acciones brasileñas negociadas en los mercados internacionales.
Los títulos bancarios encabezaron las ganancias. Bradesco y Banco Itaú registraron avances de alrededor del 15% y 14%, respectivamente, mientras que Nu Holdings también mostró una fuerte suba. Petrobras y Vale, dos de las compañías más importantes de Brasil, se sumaron al movimiento alcista.
En Wall Street, las acciones brasileñas también operaron con importantes avances en las operaciones previas a la apertura. La reacción reflejó las expectativas de los inversores ante el nuevo escenario político y económico que quedó planteado después de la primera vuelta.
El real brasileño también se fortaleció frente al dólar. Durante las primeras operaciones de la jornada, la moneda estadounidense llegó a negociarse en torno a los 5,14 reales, lo que representó una apreciación de aproximadamente 1,4% para la moneda brasileña.
El resultado electoral modificó las expectativas que habían predominado durante la campaña. Las encuestas previas habían anticipado una primera vuelta favorable para Lula, pero Bolsonaro consiguió terminar al frente y quedó en una posición competitiva de cara a la definición presidencial.
Para los mercados, uno de los principales factores de atención estará puesto ahora en las propuestas económicas de los dos candidatos y, especialmente, en sus posiciones respecto del déficit fiscal, las reformas y el rumbo de las cuentas públicas.
La posibilidad de un cambio en la orientación económica del país fue recibida favorablemente por una parte de los inversores. En particular, el mercado siguió con atención las señales relacionadas con una eventual política de mayor disciplina fiscal y reformas estructurales.
El fuerte avance de las acciones bancarias también se vinculó con las expectativas sobre el comportamiento de la economía brasileña durante los próximos meses. Las entidades financieras suelen reaccionar rápidamente ante cambios en las perspectivas de crecimiento, tasas de interés, inflación y política fiscal.
El movimiento de este lunes también recordó lo ocurrido después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2022. En aquella oportunidad, cuando Jair Bolsonaro obtuvo un resultado superior al previsto frente a Lula, el real se apreció con fuerza y el índice Bovespa registró una importante suba durante la jornada siguiente.
Ahora los inversores vuelven a evaluar un escenario similar, aunque con protagonistas diferentes y con la definición presidencial todavía pendiente.
La atención estará centrada durante las próximas semanas en la campaña rumbo al balotaje. Bolsonaro buscará ampliar su respaldo entre los votantes que eligieron a los candidatos que quedaron fuera de la segunda vuelta, mientras Lula intentará revertir la diferencia y construir una mayoría para la definición del 25 de octubre.
El comportamiento de los activos brasileños dependerá, en buena medida, de las señales que surjan de esa disputa. Cualquier anuncio relacionado con política económica, gasto público, reformas o conducción del Banco Central puede generar nuevas modificaciones en las expectativas de los inversores.
Brasil es, además, una de las principales economías de América Latina y sus movimientos financieros tienen impacto sobre los mercados de la región. Por ese motivo, la evolución del real y de las empresas brasileñas es seguida de cerca por inversores internacionales.
Las grandes compañías exportadoras también tendrán un papel relevante en este escenario. Petrobras y Vale, por su peso en los mercados globales y su exposición a los precios internacionales de las materias primas, suelen funcionar como referencias para medir el clima financiero alrededor de Brasil.
Por ahora, la primera reacción fue claramente positiva para los activos brasileños. El Bovespa avanzó con fuerza, las acciones de los principales bancos registraron subas de dos dígitos y el real ganó terreno frente al dólar.
El mercado, sin embargo, deberá atravesar varias semanas de incertidumbre hasta conocer al próximo presidente de Brasil. La campaña del balotaje será determinante para definir no solo el resultado político, sino también las expectativas sobre el rumbo económico que adoptará el país.
La atención de los inversores estará puesta entonces en las propuestas concretas de Bolsonaro y Lula, especialmente en materia fiscal, reformas, tasas de interés y crecimiento. Mientras tanto, la fuerte reacción de este lunes dejó una primera señal: el resultado de la primera vuelta fue interpretado favorablemente por buena parte del mercado brasileño.