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Mensaje pacífico

León XIV cuestiona la violencia en nombre de Dios

En su primera Misa de Domingo de Ramos, el Papa hizo un llamado contundente a la desescalada global y criticó a quienes invocan a Dios para respaldar conflictos armados.

León XIV cuestiona la violencia en nombre de Dios

El Papa León XIV envió un mensaje contundente sobre la guerra y la fe durante su primera Misa de Domingo de Ramos, celebrada en la emblemática Plaza de San Pedro. En un contexto de creciente tensión en Medio Oriente, el pontífice rechazó de manera tajante la utilización de la religión como justificación de conflictos bélicos.

Frente a miles de fieles, León XIV subrayó que Dios “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra, sino que las rechaza”. Sus palabras, claras y directas, marcaron un contraste con recientes declaraciones de líderes políticos que han citado textos sagrados para respaldar acciones militares.

El Papa enfatizó que nadie puede usar a Dios para avalar la violencia y recordó la figura del obispo italiano Antonio "Tonino" Bello, reconocido por su lucha pacífica y su firme oposición a la Guerra del Golfo en los años 90. Esta referencia sirvió como recordatorio de que la fe auténtica promueve la reconciliación y el respeto entre pueblos, no la confrontación armada.

La ceremonia, que abre la Semana Santa, se desarrolló en un escenario marcado por el impacto de los conflictos internacionales. Si bien en la Plaza de San Pedro se realizó la tradicional procesión de palmas, la histórica peregrinación en Jerusalén debió suspenderse por motivos de seguridad. El cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de la ciudad, señaló que “debido a la guerra, este año no hemos podido realizar la tradicional peregrinación de Cuaresma”, subrayando las consecuencias directas de la violencia sobre los ritos religiosos.

El pronunciamiento del pontífice se percibe como un llamado urgente a la desescalada y al diálogo. Su posición refleja la creciente preocupación del Vaticano por la instrumentalización de la religión en conflictos internacionales, y la necesidad de reafirmar el papel de la fe como guía moral y no como argumento bélico.

León XIV, el primer Papa estadounidense, ha elegido esta primera Semana Santa de su pontificado para subrayar el valor de la paz y la reconciliación. La elección de palabras como “rechazo a la guerra” y “ninguna guerra puede invocar a Dios” busca transmitir un mensaje claro tanto a líderes mundiales como a los fieles, en un momento donde la tensión entre potencias globales se intensifica.

El impacto de sus declaraciones se extiende más allá de los muros del Vaticano, generando eco en la esfera política internacional. La crítica a quienes citan la Biblia para justificar conflictos militares pone en evidencia la contradicción entre la fe y la violencia, y reabre el debate sobre el rol de las religiones en la política y los conflictos armados.

El inicio de la Semana Santa, por lo tanto, estuvo marcado por un llamado a la reflexión: la fe como motor de paz y no de guerra. Mientras los fieles celebraban la misa con palmas y oraciones, el mensaje del Papa resonó como una advertencia y una invitación a priorizar el diálogo sobre la confrontación.

Con esta Misa, León XIV reafirma la postura del Vaticano frente a la instrumentalización de la religión y envía un mensaje universal: la guerra nunca puede encontrar respaldo en la fe, y la paz debe ser siempre el camino a seguir.

 


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