Los salteños ya saben cómo es febrero en la capital: un día parece verano pleno y al rato cae un chaparrón que moja hasta los huesos. Este fin de semana no será la excepción. El cielo se va a mostrar cambiante, con nubes que se acumulan rápido y precipitaciones que pueden aparecer de golpe, sobre todo en la tarde y noche.
Para este sábado 14, la mínima será de 17 grados y la máxima llegará a los 26. La mañana arrancará con algunas lloviznas finas, pero la cosa se pone más seria desde la tarde: tormentas aisladas con probabilidad que sube hasta el 70 %. Los vientos se mantendrán leves del sector sur, sin molestar demasiado.
El domingo 15 viene un poco más cálido: mínima de 19 y máxima que puede tocar los 28 grados. La madrugada ya podría traer tormentas, después el cielo se queda mayormente nublado durante la mañana y hacia la tarde-noche vuelven las precipitaciones. Otra vez, la probabilidad se mueve entre 10 y 70 % según el horario.
Con este panorama, lo más práctico es tener el paraguas cerca y la agenda flexible. Muchos van a optar por planes bajo techo: cine, shopping, mate en casa o alguna visita a familiares. Y si hay que salir, mejor manejar con cuidado porque las calles se ponen resbaladizas en minutos. El típico fin de semana salteño de verano, con su aroma a tierra mojada y ese fresco que se agradece después del calor.