En apenas ocho meses de 2026 el planeta ya contabiliza once terremotos de magnitud 7 o superior. El más reciente se produjo el 14 de agosto en Indonesia, con una magnitud de 7,7, y se suma a una lista que no deja de crecer.
Días antes, el 10 de agosto, un sismo de 7,4 sacudió Colombia y se convirtió en el más fuerte registrado en ese territorio en los últimos cien años. El impacto generó alarma en la región, aunque los protocolos de emergencia permitieron una respuesta rápida.
Entre los movimientos más intensos del año aparece el de Filipinas, que alcanzó una magnitud de 7,8 y se ubica como el de mayor fuerza hasta el momento. También se registraron dos sismos importantes en Venezuela, de 7,5 y 7,2, además de eventos significativos en Tonga, Vanuatu, México, Japón y Malasia.
Esta acumulación de temblores de gran magnitud convierte a 2026 en un año especialmente activo en términos sísmicos. Sin embargo, los especialistas subrayan que las fluctuaciones en la cantidad de sismos fuertes son parte de la dinámica natural de la Tierra y no implican por sí solas un aumento permanente del riesgo.
La corteza terrestre libera energía de manera irregular, y es habitual que en algunos períodos se concentren más movimientos de alta intensidad mientras que en otros la actividad se mantiene más discreta. Ese patrón explica, en gran medida, lo que se observa este año.
Desde Argentina, donde las zonas de mayor peligrosidad sísmica se concentran en el oeste del país, el seguimiento de estos eventos globales sirve para reforzar la preparación y la difusión de medidas de prevención. La experiencia internacional siempre aporta lecciones útiles para las comunidades locales.
Por ahora, la secuencia de once terremotos de magnitud 7 o superior marca el calendario sísmico de 2026, pero los expertos insisten en que se trata de un comportamiento esperable dentro de la actividad normal del planeta y no de una señal de cambio estructural.
10- Malasia, 22 de febrero
Un terremoto de magnitud 7,1 Mw tuvo epicentro cerca de Kota Belud, en el estado de Sabah. La profundidad alcanzó los 629 kilómetros, lo que resultó clave para que no se reportaran víctimas fatales ni daños graves. Fue el primer gran sismo del año y uno de los más profundos de la lista.
9- Venezuela, 24 de junio
El primer sismo de Venezuela este año en Yaracuy, San Felipe, alcanzó los 7,2 Mw y formó parte de la secuencia más destructiva del año. Su profundidad, de 10 kilómetros, y la intensidad máxima de IX lo asociaron directamente al desastre humanitario registrado en la región.
8- Vanuatu, 30 de marzo
El sismo frente a la costa de Sanma, en las cercanías de Luganville, marcó una magnitud de 7,3 Mw y una profundidad de 120,6 kilómetros. La intensidad máxima fue de VII y no causó víctimas mortales, confirmando la influencia de la distancia al núcleo urbano y la profundidad sobre el impacto.
7- México, 17 de julio
Un terremoto de 7,3 Mw sacudió la costa de Chiapas, cerca de Puerto Madero. El epicentro estuvo a 22 kilómetros de profundidad y la intensidad máxima fue de VII. El movimiento se sintió en Guatemala y El Salvador, pero no se informaron muertos, solo dos personas heridas. La capacidad de respuesta mexicana evitó mayores consecuencias.
6- Indonesia, 1 de abril
Un terremoto de 7,4 Mw golpeó la costa de Molucas del Norte, cerca de Bitung, a 35 kilómetros de profundidad. La intensidad máxima fue de VIII y dejó una víctima mortal, además de daños en viviendas y construcciones.
5- Japón, 20 de abril
Un sismo de 7,4 Mw ocurrió frente a la costa de Sanriku, en Miyako, prefectura de Iwate, a 25 kilómetros de profundidad. La intensidad máxima fue de VI, no se reportaron muertos pero sí seis personas heridas y se activaron alertas de tsunami, aunque finalmente no hubo consecuencias mayores.
4- Colombia, 10 de agosto
El terremoto de 7,4 Mw sacudió San José del Palmar, Chocó, a 107 kilómetros de profundidad e intensidad máxima de VIII. Hasta el momento, se confirmaron más de 240 víctimas mortales y numerosos daños materiales, lo que lo coloca entre los eventos más graves del año para Sudamérica.
3- Tonga, 24 de marzo
El mar abierto de Vava’u y la ciudad de Neiafu fueron el epicentro de un sismo de 7,5 Mw, con una profundidad de 229,5 kilómetros e intensidad máxima de V. No dejó víctimas mortales y muestra cómo incluso magnitudes altas pueden resultar inofensivas si el sismo ocurre lejos de la superficie y de poblaciones.
2- Venezuela, 24 de junio
Un terremoto de 7,5 Mw sacudió la costa de La Guaira y Catia La Mar. El sismo ocurrió a solo 10 kilómetros de profundidad, con una intensidad máxima de IX y un saldo de 6.301 víctimas mortales, el más alto del año. Fue parte de una secuencia sísmica que incluyó otro sismo de 7,2 Mw en Yaracuy, San Felipe, apenas 39 segundos antes, con igual profundidad y la misma intensidad máxima. Las víctimas de ambos eventos se suman en el balance de la emergencia venezolana, considerada la más grave de 2026.
1- Filipinas, 7 de junio
Un sismo de magnitud 7,8 Mw impactó la costa de Mindanao, en la región de Soccsksargen, a 57 kilómetros de profundidad. Alcanzó una intensidad máxima de IX, dejó 107 víctimas mortales, provocó derrumbes, deslizamientos y un tsunami de alrededor de un metro en algunos sectores. Fue el terremoto más fuerte de 2026.
La cronología de 2026 destaca cómo, más allá de la magnitud, la ubicación y la profundidad son determinantes para el impacto humano y material. Las zonas donde convergen placas tectónicas, como el Anillo de Fuego del Pacífico y el norte de Sudamérica, se mantienen como focos de riesgo.
El año deja entrever la urgencia de fortalecer la preparación, la infraestructura y la vigilancia permanente para reducir al mínimo las consecuencias de los terremotos más severos.
La estadística, sin embargo, también recuerda que la fuerza de la naturaleza puede alternar entre episodios casi inofensivos y tragedias de gran escala en cuestión de segundos.