El Gobierno nacional salió a respaldar su política previsional y negó que exista un deterioro en los ingresos de los jubilados. La defensa quedó plasmada en el informe de gestión enviado a la Cámara de Diputados, donde se afirma que los haberes se actualizan mensualmente por inflación y que, en términos reales, registraron una mejora desde el inicio de la actual administración.
El vocero presidencial, Manuel Adorni, será el encargado de exponer los principales puntos del documento ante el Congreso. En la previa, la postura oficial fue clara: descartan que el equilibrio fiscal se esté logrando a costa de una caída en el poder adquisitivo de jubilados y pensionados.
Según los datos incluidos en el informe, quienes perciben la jubilación mínima cobran en mayo $393.250,17, cifra que asciende a $463.250,17 con el bono mensual de $70.000. Este refuerzo se mantiene como complemento para los ingresos más bajos dentro del sistema previsional.
El esquema de actualización vigente se basa en el Decreto 274/2024, que establece incrementos mensuales atados al Índice de Precios al Consumidor. Para mayo, la suba aplicada es del 3,4%, en línea con la inflación registrada en marzo de 2026. Desde el Ejecutivo sostienen que este mecanismo garantiza que los haberes no pierdan frente a la suba de precios.
En el informe, una de las respuestas más relevantes apunta directamente a las críticas sobre un posible ajuste encubierto. Allí se indica que “no hay tal licuación”, al remarcar que los ingresos previsionales evolucionan de acuerdo con la inflación. La explicación forma parte de una serie de más de 2.100 contestaciones a consultas realizadas por legisladores.
Otro de los puntos destacados es la variación acumulada de las jubilaciones. De acuerdo con los datos oficiales, entre diciembre de 2023 y febrero de 2026 los haberes mínimos crecieron un 12,1% en términos reales. Este cálculo se presenta como uno de los principales argumentos para sostener que no hubo pérdida de poder adquisitivo en el período analizado.
El documento también pone el foco en la relación entre la jubilación mínima y la Canasta Básica Alimentaria. Según el informe, en febrero de 2026 el haber mínimo con bonos alcanzó los $429.254, lo que representaría el 206% de esa canasta para un adulto equivalente. Bajo este criterio, el ingreso se ubicaría por encima del umbral de indigencia.
Sin embargo, el planteo oficial no profundiza en otros factores que impactan en el día a día de los jubilados. Costos como medicamentos, tarifas de servicios y gastos de vivienda suelen ser señalados como variables que presionan sobre el ingreso disponible, más allá de la evolución del índice general de precios.
En este contexto, la presentación de Adorni en el Congreso genera expectativa. No solo por la defensa de la política económica, sino también por las respuestas que pueda dar frente a cuestionamientos sobre la situación social y el impacto real de las medidas en los sectores más vulnerables.
El debate sobre las jubilaciones sigue siendo uno de los ejes centrales de la discusión económica. Mientras el Gobierno insiste en que los números muestran una mejora, desde distintos sectores advierten que la percepción en la vida cotidiana de los jubilados continúa marcada por dificultades para sostener el poder de compra.