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“Alguien la dejó” la fuerte sospecha detrás de la aparición de la nena de 2 años

La menor fue encontrada a pocos metros de su casa, en un sector que ya había sido rastrillado.

“Alguien la dejó” la fuerte sospecha detrás de la aparición de la nena de 2 años

La aparición con vida de una nena de 2 años que había sido reportada como desaparecida generó alivio, pero también abrió una línea de investigación que concentra la atención de las autoridades: la posibilidad de que alguien la haya llevado hasta el lugar donde fue encontrada y luego la haya dejado allí.

El hallazgo ocurrió en un descampado ubicado a corta distancia de su vivienda en Cosquín, en la provincia de Córdoba. Se trata de una zona que ya había sido recorrida previamente por los equipos que participaron del operativo de búsqueda, un dato que resulta clave para los investigadores al momento de reconstruir lo sucedido.

La nena había desaparecido durante la tarde, en un lapso en el que se encontraba dentro de su casa. Según las primeras versiones, vestía un body gris y estaba descalza al momento de perderse su rastro. La ausencia fue advertida por su madre, lo que activó de inmediato un amplio despliegue de búsqueda en el barrio y zonas cercanas.

Desde ese momento se pusieron en marcha distintos mecanismos de rastreo, con la intervención de fuerzas de seguridad, equipos especializados y recursos tecnológicos. El operativo incluyó recorridas a pie, uso de drones con capacidad de detección térmica y la participación de perros entrenados para la localización de personas.

Con el correr de las horas, la preocupación creció debido a que no se obtenían resultados concretos. Sin embargo, el panorama cambió cuando uno de los efectivos que volvía a revisar un sector previamente rastrillado logró dar con la menor en un descampado cercano. La distancia desde su vivienda era reducida, lo que también llamó la atención de los investigadores.

Al ser encontrada, la nena estaba consciente y presentaba un buen estado general. Solo tenía un raspón leve en la zona de la ceja y no mostraba signos de deshidratación ni lesiones de gravedad. Este detalle refuerza la idea de que no habría permanecido demasiado tiempo expuesta en condiciones adversas, o bien que no estuvo sola durante todo el período de su desaparición.

La ubicación del hallazgo y el hecho de que el área ya había sido inspeccionada previamente son dos elementos que fortalecen la principal hipótesis que se analiza en la causa: que la menor pudo haber sido trasladada por una persona y abandonada en ese punto poco antes de ser encontrada.

Para los investigadores, resulta difícil sostener que una nena de esa edad haya recorrido por sus propios medios esa distancia sin dejar rastros claros, especialmente en una zona que ya había sido cubierta por los equipos de búsqueda. Esa combinación de factores alimenta la sospecha de la intervención de un tercero.

Desde el entorno familiar, en tanto, la preocupación inicial también apuntó a la posibilidad de un rapto. Esa hipótesis se apoyaba en que nadie habría visto salir a la menor de la vivienda y en que una de las puertas traseras habría quedado abierta, lo que podría haber facilitado una salida sin supervisión.

Luego del hallazgo, la menor fue trasladada en ambulancia para recibir atención médica y controles preventivos. Estuvo acompañada por su madre durante el procedimiento, en el que se verificó su estado de salud general y se descartaron complicaciones inmediatas.

Mientras tanto, la investigación judicial continúa en curso con distintas medidas ordenadas por la fiscalía interviniente. Entre ellas, el secuestro de teléfonos celulares de personas del entorno cercano, con el objetivo de realizar peritajes que permitan reconstruir comunicaciones, movimientos y posibles contactos en las horas previas y posteriores a la desaparición.

Ese análisis tecnológico será una pieza clave para intentar establecer una línea de tiempo más precisa de los hechos. Los investigadores buscan determinar si existieron movimientos inusuales, llamadas, mensajes o ubicaciones que puedan aportar indicios sobre lo ocurrido.

Otro elemento que forma parte de la pesquisa es el relevamiento de la escena donde ocurrió el hecho. Allí se detectaron situaciones que llamaron la atención de los efectivos, aunque por el momento no se difundieron detalles concluyentes que permitan vincular esos elementos directamente con la desaparición.

El operativo de búsqueda movilizó a más de 90 efectivos de distintas áreas, que trabajaron de manera coordinada para cubrir un amplio radio en el menor tiempo posible. La utilización de tecnología como drones y equipos de rastreo térmico permitió ampliar el alcance de las tareas, aunque en este caso el hallazgo terminó produciéndose en una zona que ya había sido revisada.

La activación de sistemas de alerta temprana destinados a la búsqueda de menores también jugó un rol importante en la difusión del caso y en la organización del operativo. Estos mecanismos están diseñados para acelerar la respuesta ante situaciones críticas, en las que cada minuto puede resultar determinante.

Con la menor fuera de peligro, la investigación ahora se concentra en reconstruir con precisión lo ocurrido durante el tiempo en que permaneció desaparecida. La principal incógnita sigue siendo si hubo intervención de terceros y, en caso afirmativo, quiénes estuvieron involucrados y con qué objetivo.

Las próximas horas serán clave para el avance de la causa. Los resultados de los peritajes sobre los dispositivos secuestrados, sumados a nuevas declaraciones y análisis de la escena, podrían aportar elementos decisivos para esclarecer un episodio que, pese a su desenlace favorable, dejó abiertas múltiples preguntas.

Por ahora, la hipótesis de que alguien la dejó en el lugar donde fue hallada es la que concentra la atención de los investigadores, mientras se intenta reconstruir una secuencia que todavía presenta zonas oscuras y detalles por confirmar.

 


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