Carlos Díaz, uno de los imputados en el juicio por la muerte de Diego Maradona, volvió a declarar este martes y aseguró ante los jueces que el exfutbolista atravesaba un cuadro de adicción al alcohol. Durante su exposición, el psicólogo intentó despegarse de las decisiones médicas vinculadas al tratamiento y sostuvo que su tarea estaba enfocada únicamente en el acompañamiento terapéutico.
En su declaración, Díaz remarcó que nunca tuvo responsabilidades sobre el control clínico diario de Maradona ni contacto permanente con el equipo de enfermería que lo asistía en la vivienda donde cursaba la internación domiciliaria. Según explicó, su intervención apuntaba a trabajar sobre la conducta del paciente y la dinámica familiar.
Uno de los puntos centrales de la audiencia estuvo relacionado con los mensajes incorporados a la causa entre Díaz y la psiquiatra Agustina Cosachov. El acusado cuestionó la interpretación de algunos chats y aseguró que varios intercambios fueron sacados de contexto. En especial, se refirió a una conversación vinculada a la salud cardíaca de Maradona y negó haber tenido conocimientos médicos específicos sobre ese tema.
También habló sobre discusiones internas respecto a la medicación que podía recibir el exjugador. En ese marco, sostuvo que había diferencias de criterio dentro del equipo interdisciplinario y afirmó que muchas de sus sugerencias no fueron tomadas en cuenta. Díaz insistió en que el abordaje psicológico debía tener un rol importante dentro del tratamiento integral.
Durante buena parte de su testimonio, el psicólogo describió el delicado estado emocional que atravesaba Maradona en las semanas previas a su muerte. Contó que en determinados momentos el exfutbolista rechazaba las consultas y evitaba el contacto con profesionales, situación que obligó a replantear estrategias de acompañamiento.
Según explicó, una de las propuestas era que Maradona retomara actividades relacionadas con el fútbol para salir del aislamiento. Díaz señaló que el vínculo con ese ambiente era una parte fundamental de su estabilidad emocional y consideraba que mantenerse activo podía ayudar en su recuperación.
El acusado también recordó su incorporación a un grupo de WhatsApp donde médicos y profesionales compartían información sobre la evolución diaria del paciente. Allí, dijo, intentaba aportar herramientas vinculadas a la “psicoeducación” familiar y remarcar la importancia de comprender el cuadro de adicción que atravesaba Maradona.
En otro tramo de la audiencia, Díaz aseguró que el consumo problemático de alcohol era una preocupación constante dentro del equipo tratante. Incluso sostuvo que algunas complicaciones de salud estaban relacionadas con esa situación y que el entorno familiar debía involucrarse de manera más ordenada en el seguimiento.
Respecto a su relación con los demás imputados, afirmó que mantenía contacto frecuente con Cosachov por cuestiones vinculadas al tratamiento psicológico y psiquiátrico, aunque aclaró que su comunicación con otros profesionales era mucho más limitada.
Además, negó haber tenido trato directo con los enfermeros encargados del cuidado diario de Maradona, salvo el día de su fallecimiento. Según declaró, recién entonces tomó contacto con parte del personal que se encontraba en la vivienda.
Antes de finalizar, Díaz hizo una última aclaración sobre las conversaciones privadas incorporadas al expediente. Aseguró que muchas veces los chats no reflejan completamente lo sucedido durante el tratamiento y remarcó que las decisiones médicas importantes debían quedar asentadas en la historia clínica.
El juicio por la muerte de Diego Maradona continúa sumando testimonios clave para reconstruir cómo fueron los días previos al fallecimiento del exfutbolista y cuál fue el rol de cada integrante del equipo médico que estaba a cargo de su atención.