El Gobierno nacional aceleró la ronda de negociaciones con mandatarios provinciales en la Casa Rosada con el objetivo central de garantizar los votos indispensables para la aprobación del Presupuesto 2027 y el avance de la reforma electoral. La estrategia oficial busca afianzar alianzas clave en la Cámara de Diputados y el Senado, articulando una agenda común que contemple los reclamos territoriales a cambio de gobernabilidad y acompañamiento en proyectos de alto impacto institucional.
El jefe de Gabinete, Diego Santilli, encabezó una serie de encuentros clave con los gobernadores de San Juan, Marcelo Orrego, y de Mendoza, Alfredo Cornejo, tras haber mantenido conversaciones previas con el mandatario de Chaco, Leandro Zdero. Estas reuniones forman parte de una mesa de diálogo permanente orientada a coordinar las prioridades legislativas, en vísperas del inicio de la discusión presupuestaria y del debate sobre el futuro de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO).
Desde la mesa política del Ejecutivo nacional señalan que la prioridad absoluta es el proyecto de ley de gastos y recursos para el próximo ejercicio. La iniciativa comenzará su tratamiento formal en comisiones dentro de la Cámara baja, donde el oficialismo necesita articular acuerdos sólidos con bloques interprovinciales y la oposición dialoguista para asegurar su dictamen y posterior aprobación en el recinto.
En paralelo, el debate sobre el sistema electoral concentra la atención del Senado. La propuesta central apunta a la suspensión o eliminación de las PASO destinadas a comicios presidenciales, bajo el argumento de representar un gasto estatal cercano a los 250 millones de dólares. Varias provincias ya han manifestado su sintonía con la suspensión de estas instancias primarias, coincidiendo en la necesidad de optimizar recursos públicos y reformar los cronogramas electorales vigentes.
Sin embargo, el camino parlamentario demanda consensos complejos. Para concretar cualquier modificación en la normativa electoral se requiere una mayoría absoluta en ambas cámaras del Congreso. En este escenario, la búsqueda de votos ha reabierto discusiones sobre posibles mecanismos normativos, como la inclusión de sistemas de colectoras, una opción que genera resistencias internas dentro de los bloques que habitualmente acompañan al oficialismo y que exige afinar la redacción de los dictámenes.
El impulso negociador del Ejecutivo nacional llega tras un importante triunfo parlamentario en el Senado, donde se logró la aprobación de la reforma al régimen de subsidios de la Zona Fría con una holgada mayoría. Aquella votación expuso el funcionamiento coordinado entre la fuerza oficialista, bancadas aliadas del PRO, sectores del radicalismo y senadores de bloques provinciales que responden de manera directa a los gobernadores.
Ese antecedente legislativo funciona como la base de sustentación política para las negociaciones en marcha. La Casa Rosada busca replicar ese esquema de acuerdos transversales para consolidar las mayorías parlamentarias antes de fin de año, atando la discusión de los fondos y las partidas provinciales a las reformas institucionales que el Gobierno considera prioritarias para su gestión.