El empresario tecnológico Peter Thiel, dueño de la compañía Palantir y poseedor de una fortuna valuada en U$S 30.000 millones, se instaló recientemente en una mansión de Barrio Parque, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), valuada en U$S 12 millones. Su llegada al exclusivo vecindario porteño, generó un inusual desfile de figuras políticas y referentes del “círculo rojo” local.
Entre las visitas recibidas por el magnate se encuentran: Mauricio Macri, Santiago Caputo, Federico Sturzenegger y el presidente Javier Milei. Según trascendió, el nuevo vecino busca proyectar un futuro donde “las decisiones más importantes no la tomen los gobernantes sino el algoritmo”, consolidando su presencia en el centro de las conversaciones políticas argentinas.
El dirigente social Juan Grabois, mantuvo recientemente un encuentro de más de tres horas con Thiel en su propiedad. El diálogo habría girado en torno al impacto de la inteligencia artificial, el futuro del capitalismo y referencias literarias a J.R.R. Tolkien, autor de las obras que inspiran los nombres de los proyectos de Thiel.
El encuentro se produjo en un contexto de tensión global entre el magnate y la máxima jerarquía católica. El Papa León XIV, mediante su encíclica “Magnifica Humanitas”, planteó “desarmar la IA, sustraerla de la lógica de la competencia militar e impedirle el dominio sobre lo humano”, cuestionando directamente la lógica de empresas como Palantir.
Grabois, quien criticó previamente las visiones de empresarios tecnológicos, había cuestionado el uso de estas herramientas: “Los Palantir no eran malos en sí mismos. Por eso cuando lo usa Aragorn, que tiene una voluntad firme, los puede usar exitosamente, pero cuando lo usan otros personajes como Saruman facilita su conversión a la maldad”.