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PROPUESTA EN EL CONGRESO

Una diputada libertaria propone suspender los sueldos de los legisladores que insulten en el Congreso

Mercedes Llano presentó un proyecto que contempla descuentos salariales para diputados que agravien a otros legisladores o a personas presentes en el recinto.

Una diputada libertaria propone suspender los sueldos de los legisladores que insulten en el Congreso

La diputada nacional Mercedes Llano, integrante del bloque de La Libertad Avanza, presentó un proyecto para sancionar económicamente a los legisladores que insulten, denigren o agredan verbalmente a otros diputados o a personas presentes durante las actividades parlamentarias.

La iniciativa propone que, ante un primer episodio de insultos o agravios, el legislador involucrado pueda recibir una suspensión de su dieta durante un mes. En caso de reincidencia, la sanción podría extenderse a tres meses. El proyecto también contempla una medida similar cuando la conducta incluya una agresión física.
Llano explicó los principales puntos de la propuesta y sostuvo que el objetivo es establecer consecuencias concretas e inmediatas frente a situaciones de violencia verbal o falta de respeto dentro del Congreso de la Nación.
La legisladora presentó el proyecto como representante del Partido Demócrata, espacio que preside a nivel nacional, aunque actualmente integra el bloque de La Libertad Avanza en la Cámara de Diputados.
Según explicó, la iniciativa surgió a partir de distintos episodios ocurridos en el ámbito parlamentario y de su experiencia previa como legisladora de Mendoza. En ese sentido, destacó las características que, según su mirada, tenía el funcionamiento del debate legislativo en esa provincia.
Para Llano, el intercambio de posiciones dentro del Congreso debería desarrollarse sobre la base de la discusión de ideas y el respeto entre quienes integran el cuerpo. La diputada consideró que la firmeza de las posiciones políticas puede convivir con un debate parlamentario sin agravios personales.
El proyecto toma como punto de partida los episodios de insultos y enfrentamientos registrados en el Congreso durante las últimas sesiones. La legisladora sostuvo que el régimen actual contempla algunas herramientas disciplinarias, pero cuestionó la frecuencia con la que son aplicadas.
Entre las medidas existentes se encuentran los llamados de atención y la posibilidad de retirar el uso de la palabra. Sin embargo, Llano planteó que estas herramientas no siempre generan una consecuencia concreta frente a los comportamientos que considera inapropiados.
Por ese motivo, su propuesta apunta a incorporar una sanción económica que pueda aplicarse de manera directa después de una votación del cuerpo legislativo. La intención es evitar la creación de nuevas instancias burocráticas que puedan demorar la resolución de cada caso.
El mecanismo planteado establece que, cuando un diputado insulte o denigre a otro legislador, a una autoridad de la Cámara o a una persona que se encuentre participando de una comisión o presente en el recinto, la situación pueda ser sometida a consideración de los demás integrantes de la Cámara.
La eventual sanción debería ser votada por el cuerpo. Antes de que se tome una decisión, el legislador cuestionado tendría la posibilidad de realizar un descargo y explicar su posición frente a los hechos.
En cuanto a las conductas alcanzadas por el proyecto, Llano mencionó expresiones consideradas soeces o denigrantes, además de insultos. La iniciativa también contempla situaciones que puedan producirse durante las reuniones de las comisiones, y no solamente en el recinto durante una sesión.
Uno de los aspectos centrales de la propuesta es la suspensión de la dieta. Ante una primera infracción, el castigo previsto sería la pérdida de los haberes correspondientes a un mes.
La medida se endurecería si el comportamiento vuelve a repetirse. En esos casos, la suspensión de la dieta podría alcanzar los tres meses. El mismo plazo se plantea para situaciones en las que el episodio incluya una agresión de carácter físico.
La propuesta también establece que una eventual retractación posterior no necesariamente evitaría la aplicación de la sanción. Es decir, aunque el legislador se disculpe o retire sus expresiones después del episodio, la medida podría mantenerse si el cuerpo considera que corresponde aplicarla.
De esta manera, el proyecto busca que las consecuencias no dependan exclusivamente de que el legislador se retracte luego de protagonizar un enfrentamiento.
La discusión sobre el comportamiento de los diputados dentro del Congreso cobró especial relevancia a partir de distintos cruces protagonizados durante sesiones y reuniones parlamentarias. Los enfrentamientos entre legisladores, los insultos y las interrupciones forman parte de las situaciones que periódicamente generan cuestionamientos sobre el funcionamiento del debate político.
En este contexto, la iniciativa de Llano plantea trasladar el impacto de esas conductas al plano económico. En lugar de limitarse a sanciones disciplinarias vinculadas con la participación en las sesiones, el proyecto propone que determinadas acciones puedan tener consecuencias directas sobre la dieta de los legisladores.
El planteo deberá atravesar ahora el proceso legislativo correspondiente, donde será analizado y discutido antes de una eventual votación. Su aplicación dependerá de la aprobación de la iniciativa y de las modificaciones que puedan surgir durante el debate parlamentario.
El proyecto abre además una discusión sobre los límites de la libertad de expresión de los legisladores dentro del Congreso y las herramientas disponibles para garantizar el desarrollo de las sesiones en un marco de respeto. La propuesta busca establecer un mecanismo específico para actuar frente a insultos y agravios, aunque su alcance y aplicación deberán ser evaluados por los propios integrantes de la Cámara.
Mientras tanto, la iniciativa de Mercedes Llano incorpora una nueva propuesta al debate sobre las normas de convivencia dentro del Parlamento y sobre las posibles consecuencias para quienes protagonizan episodios de agresión verbal o física durante la actividad legislativa.

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