La detención de una mujer de 27 años en territorio salteño puso fin a una investigación que llevaba más de dos años y que había llamado la atención por el ingenio —y la gravedad— del método utilizado para traficar droga. La acusada, que permanecía prófuga desde 2022, fue capturada tras un operativo encubierto y trasladada posteriormente a la Ciudad de Buenos Aires, donde quedó a disposición de la Justicia.
El caso, que en ámbitos judiciales se conoce como “Libros blancos”, se inició a partir de la detección de una maniobra de envío de cocaína al exterior mediante encomiendas. Lo que en un principio parecía un circuito habitual de paquetería terminó revelando una modalidad poco común: la droga era escondida dentro de ejemplares de cuentos infantiles, específicamente en ediciones del clásico “El libro de la selva”.
Según se pudo reconstruir en el expediente, los libros eran intervenidos para generar un doble fondo en su interior. Allí se ocultaban paquetes de clorhidrato de cocaína cuidadosamente acondicionados para evitar su detección en controles superficiales. La operatoria buscaba aprovechar la apariencia inocente de los envíos para burlar los sistemas de seguridad y lograr el traslado de la sustancia fuera del país.
En uno de los procedimientos que dio origen a la causa, se detectaron cerca de tres kilos de droga listos para ser despachados bajo esta modalidad. A partir de ese hallazgo, se desplegó una investigación que incluyó tareas de inteligencia, análisis de movimientos y seguimiento de posibles integrantes de la red.
Cuando la mujer ahora detenida advirtió que estaba siendo investigada, decidió escapar. Desde entonces, logró mantenerse fuera del radar durante un largo período, evitando ser localizada pese a los esfuerzos de las fuerzas de seguridad. Su paradero se mantuvo incierto hasta que nuevas pistas permitieron retomar su rastro.
Durante el último tiempo, los investigadores profundizaron el trabajo sobre su entorno y sus posibles vínculos. Ese proceso fue clave para reconstruir sus movimientos y acotar la zona de búsqueda. Finalmente, lograron ubicarla en Joaquín V. González, una localidad del sur de la provincia de Salta.
Con esa información, se organizó un operativo de vigilancia discreta para confirmar su identidad y evitar una posible fuga. El procedimiento se llevó a cabo el 17 de marzo, cuando efectivos lograron identificarla mientras circulaba por la vía pública, en la intersección de las calles Paraguay y Jacarandá.
En ese momento se concretó la detención sin que se registraran incidentes. La mujer fue inmediatamente puesta bajo custodia y trasladada a una dependencia policial en la provincia, donde permaneció alojada de manera transitoria.
Posteriormente, se dispuso su traslado aéreo hacia la Ciudad de Buenos Aires. El operativo se realizó desde el Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, en la capital salteña. Ya en destino, la acusada quedó a disposición del juzgado interviniente, que continúa con el avance de la causa.
El expediente judicial busca ahora determinar el alcance de la red y establecer si hay más personas involucradas en la maniobra. Los investigadores no descartan que se trate de una estructura más amplia, con roles definidos para la preparación de los envíos, la logística y la distribución.
Uno de los puntos que más interés genera dentro de la investigación es el grado de sofisticación del método utilizado. Si bien no es la primera vez que se detectan intentos de ocultar droga en objetos de uso cotidiano, el uso de libros infantiles suma un elemento de particular preocupación por su potencial para pasar desapercibido.
En ese sentido, se analiza si la organización contaba con recursos técnicos específicos para modificar los ejemplares sin levantar sospechas. También se busca establecer cómo se seleccionaban los destinatarios de las encomiendas y qué rutas se utilizaban para concretar los envíos.
La detención en Salta representa un avance significativo para la causa, ya que permite avanzar sobre una de las principales sospechosas y, a partir de su situación procesal, profundizar líneas de investigación que podrían derivar en nuevas imputaciones.
En la provincia, el procedimiento volvió a poner en foco el rol de las jurisdicciones del interior en investigaciones de alcance nacional. Si bien el caso tuvo su origen en Buenos Aires, el desenlace en territorio salteño evidencia cómo las redes del narcotráfico pueden extenderse y reconfigurarse en distintos puntos del país.
El seguimiento de este tipo de delitos suele requerir largos períodos de trabajo coordinado, en los que se combinan tareas de inteligencia, análisis de información y operativos de campo. En este caso, la persistencia en la búsqueda permitió finalmente dar con la sospechosa después de un tiempo considerable.
Mientras tanto, la causa continúa abierta y no se descartan nuevas medidas en las próximas semanas. Los investigadores mantienen bajo análisis distintos elementos secuestrados durante el proceso, así como también comunicaciones y registros que podrían aportar información clave.
El uso de mecanismos creativos para el tráfico de droga plantea desafíos constantes para las fuerzas de seguridad, que deben adaptarse a modalidades cada vez más diversas. En ese contexto, el caso de los libros infantiles se suma a una lista de estrategias que buscan aprovechar vacíos o debilidades en los controles.
Por lo pronto, la mujer detenida deberá enfrentar el proceso judicial en su contra, mientras se define su situación procesal y se avanza en la reconstrucción completa de la maniobra. La investigación apunta no solo a esclarecer su rol, sino también a desarticular cualquier estructura que haya participado en este circuito ilegal.