La causa que investiga una serie de homicidios ocurridos en el barrio Alto Comedero entra en su etapa decisiva. Con la instrucción prácticamente cerrada, el proceso judicial avanza hacia el juicio oral contra Matías Jurado, acusado de múltiples asesinatos que sacudieron a la comunidad jujeña por la gravedad y reiteración de los hechos.
El debate podría comenzar entre mayo y junio de 2026, siempre y cuando se cumplan los plazos procesales previstos. En las próximas semanas se esperan definiciones clave que permitirán dar por concluida la etapa investigativa y habilitar el camino hacia el juzgamiento público del imputado.
Entre los pasos pendientes se encuentra la presentación formal de la acusación, una instancia central que delimitará los cargos y las pruebas que serán expuestas durante el juicio. Luego deberá realizarse la audiencia de control, donde las partes podrán plantear observaciones antes de que la Oficina de Gestión Judicial fije la fecha de inicio del debate oral.
El expediente es considerado complejo, no solo por la cantidad de hechos investigados sino también por el volumen de pruebas reunidas a lo largo de la instrucción. Esa complejidad fue uno de los argumentos que justificaron la extensión de la prisión preventiva del acusado, una medida que rige desde el 4 de diciembre y se prolonga, al menos, hasta el 4 de abril.
La situación procesal de Jurado continúa bajo análisis y no se descarta una nueva prórroga de la preventiva si los tiempos judiciales así lo requieren. No obstante, desde la Fiscalía anticipan que la intención es llegar a esa fecha con la acusación ya presentada, evitando dilaciones innecesarias en una causa de fuerte impacto social.
Mientras tanto, el acusado permanece alojado en el Servicio Penitenciario de Gorriti, bajo un régimen de estricta seguridad. Su detención responde al riesgo procesal y a la gravedad de los delitos que se le imputan, en un contexto donde la expectativa por el juicio crece tanto en el ámbito judicial como en la opinión pública.
A la par del cierre de la investigación principal, aún se aguardan resultados de dos estudios de ADN que podrían aportar nuevos elementos a la causa. Estos cotejos genéticos permitirían confirmar la identidad de posibles víctimas y sumar información relevante antes del inicio del juicio oral, reforzando el cuadro probatorio.
El caso generó una profunda conmoción desde que se conocieron los primeros detalles de la investigación. La reiteración de los hechos y la violencia involucrada marcaron un antes y un después, convirtiendo el expediente en uno de los más sensibles de los últimos años en la región.
Con el juicio cada vez más cerca, el proceso entra en una etapa clave que será determinante para esclarecer lo ocurrido y establecer responsabilidades. El debate oral no solo buscará reconstruir los hechos, sino también dar una respuesta judicial a una causa que mantiene en vilo a toda la comunidad.