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JUICIO ORAL

Figueroa llegó sin riesgo vital tras el crimen en El Tipal

Profesionales del hospital San Bernardo aseguraron que el imputado presentaba signos normales al ser atendido. Las lesiones no comprometían su vida, pese a haber ingresado como emergencia.

Figueroa llegó sin riesgo vital tras el crimen en El Tipal

En una nueva jornada del juicio por el femicidio de Mercedes Kvedaras, los testimonios médicos y policiales aportaron datos clave sobre el estado de salud de José Eduardo Figueroa tras el hecho ocurrido en el barrio privado El Tipal. Según coincidieron distintos profesionales del hospital San Bernardo, el imputado no presentaba un cuadro de gravedad al momento de ser atendido, a pesar de haber ingresado bajo protocolo de emergencia.

La enfermera que recibió al acusado en la guardia recordó que fue trasladado en ambulancia con “código rojo”, una categoría que se utiliza ante situaciones críticas. Sin embargo, al momento de la evaluación inicial, sus signos vitales se encontraban dentro de parámetros normales. El paciente estaba consciente, con buena saturación de oxígeno y sin indicadores que hicieran presumir un riesgo de vida inmediato.

De acuerdo a la reconstrucción clínica, Figueroa ingresó cerca del mediodía con un collar cervical colocado y un apósito en el cuello. Pudo identificarse por sus propios medios y responder a las preguntas básicas del personal de salud, lo que reforzó la idea de que su მდგომარეობ no era crítico.

En la misma línea, el traumatólogo que intervino ese día detalló que las lesiones que presentaba en los antebrazos eran superficiales y sólo requirieron sutura. Aclaró además que no detectó signos de compromiso vital en ningún momento de su atención. Su intervención se limitó a esas heridas, sin necesidad de procedimientos complejos.

Otro de los testimonios relevantes fue el del jefe del área de Salud Mental del hospital, quien evaluó al imputado al día siguiente. Para entonces, ya se encontraba estable y alojado en una sala común. Según indicó, Figueroa podía comunicarse con normalidad, sin dificultades para expresarse ni alteraciones que impidieran el contacto.

Durante esa declaración se vivió un momento de tensión en la sala cuando la defensa elevó el tono en su intervención, lo que obligó a la presidenta del tribunal a intervenir para ordenar el desarrollo de la audiencia.

También prestaron testimonio efectivos policiales que estuvieron a cargo de la custodia durante la internación. Describieron un comportamiento similar: el acusado permanecía sedado por momentos, con episodios en los que se despertaba, lloraba y volvía a dormirse. Señalaron que durante ese período fue asistido exclusivamente por personal médico y no registraron situaciones fuera de lo habitual en ese contexto.

El hecho que se juzga ocurrió el 4 de agosto de 2023, en una vivienda del barrio El Tipal. La acusación sostiene que Mercedes Kvedaras fue asesinada mediante asfixia mecánica, mientras que la defensa plantea que se trató de un forcejeo que terminó en una caída fatal.

Tras el episodio, ambos fueron encontrados dentro de un vehículo en un sector de la propiedad familiar del acusado. La mujer ya estaba sin vida en el asiento trasero, mientras que Figueroa presentaba una herida en el cuello. En un primer momento se creyó que ambos habían fallecido, pero luego se confirmó que el hombre tenía signos vitales.

Ese dato derivó en su traslado inmediato al hospital San Bernardo, donde fue intervenido quirúrgicamente antes de continuar bajo observación. Sin embargo, los testimonios escuchados en el juicio refuerzan la hipótesis de que su estado nunca fue crítico.

Con el avance de las audiencias, el foco sigue puesto en reconstruir con precisión lo ocurrido y determinar las responsabilidades en un caso que conmocionó a la sociedad salteña.


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