Una investigación contra el tráfico aéreo de estupefacientes terminó con la detención de una mujer y de un hombre señalado como su reclutador en el Aeroparque Jorge Newbery.
Ambos habían abordado un vuelo en el Aeropuerto Internacional Martín Miguel de Güemes, en Salta, con destino final a Río Gallegos, Santa Cruz, y una escala prevista en Buenos Aires. Efectivos de la Policía de Seguridad Aeroportuaria los interceptaron apenas bajaron del avión, cerrando un operativo que había comenzado horas antes en la capital salteña.
El caso se enmarca en el control de una modalidad conocida como “mulas”, en la que las personas tragan cápsulas con cocaína para intentar pasar los controles aeroportuarios. Los investigadores ya venían siguiendo los movimientos de una presunta organización dedicada al traslado de droga por vía aérea hacia el sur del país. Cuando confirmaron que dos de los sospechosos iban a viajar desde Salta, organizaron el operativo de vigilancia y contención.

Desde el momento en que la pareja llegó a la terminal aérea salteña, los agentes mantuvieron el seguimiento. La vigilancia se extendió durante todo el trayecto hasta Buenos Aires. El objetivo era verificar si efectivamente utilizaban el vuelo comercial para transportar estupefacientes ocultos en el organismo de uno de ellos.
Una vez en Aeroparque, los efectivos los interceptaron y ordenaron una inspección con el equipo de escaneo corporal Body-Scan. El aparato detectó cuerpos extraños en el interior de la mujer, una señal compatible con la ingesta de cápsulas. De inmediato la derivaron al Hospital Rivadavia para los controles médicos correspondientes.
Los estudios confirmaron que transportaba casi 200 cápsulas de cocaína en su aparato digestivo. La cantidad y la forma de ocultamiento evidencian el riesgo extremo que implica este tipo de traslados: si una de las cápsulas se rompe, la intoxicación puede ser mortal. Por eso la intervención médica resulta prioritaria apenas se detecta la sospecha.
El procedimiento se realizó en coordinación con Gendarmería Nacional y contó con la intervención de la Justicia. El punto de partida en el aeropuerto de Salta y el destino final en el sur del país ponen de relieve cómo las organizaciones intentan aprovechar las rutas domésticas para mover droga entre provincias.
Con estas detenciones se corta, al menos de manera transitoria, una línea de tráfico que buscaba llegar a Río Gallegos con un cargamento importante de cocaína. El caso vuelve a poner el foco en los controles aeroportuarios y en la necesidad de mantener la vigilancia sobre posibles correos humanos en vuelos de cabotaje.

