La sangría en el tránsito provincial no da tregua y volvió a dejar una huella trágica este lunes por la mañana.
Un joven motociclista de unos 27 años perdió la vida tras chocar de frente contra un colectivo de larga distancia sobre la Ruta Nacional 34, a la altura del Parque Industrial de General Güemes. Con este deceso, la provincia de Salta alcanzó la escalofriante cifra de 105 víctimas fatales por siniestros viales en lo que va de 2026, consolidando una tendencia alarmante que repite, punto por punto, el mismo balance trágico registrado a esta misma altura durante el año pasado.
El hecho ocurrió alrededor de las 6 de la mañana, en un tramo clave para el tránsito pesado y de pasajeros que conecta el Valle de Siancas con la capital y el norte provincial. Por causas que la Pericial de la Policía todavía intenta establecer, la motocicleta impactó violentamente contra el sector frontal izquierdo de un interno de la empresa ViaTac. El golpe fue devastador: el cuerpo de la víctima quedó tendido sobre la banquina, mientras que la moto fue arrastrada varios metros hasta quedar envuelta en llamas sobre la calzada, lo que requirió la intervención urgente de los Bomberos Voluntarios de Güemes para sofocar el incendio.
Un fin de semana negro que desnuda la imprudencia y el alcohol al volante
Este nuevo siniestro no es un hecho aislado, sino el desenlace desgarrador de un fin de semana particularmente violento en los caminos salteños, que ya contabiliza 10 muertos en los primeros 20 días de octubre. Tan solo 24 horas antes, las rutas de la provincia habían sido escenario de otros dos episodios fatales. El primero tuvo lugar el domingo sobre la Ruta Provincial 33, en el tramo que une El Carril con Chicoana, cuando un Fiat Uno y una camioneta Volkswagen Amarok colisionaron de frente. El choque le costó la vida a Domingo Orlando Flores, de 60 años.
La investigación de este último caso en el Valle de Lerma derivó en un dato indignante que vuelve a poner en el centro del debate los controles de tránsito y la responsabilidad ciudadana: el conductor de la camioneta dio positivo en el test de alcoholemia con un nivel de 1,97 gramos de alcohol por litro de sangre. Una cifra que triplica los límites de cualquier tolerancia y que reabre el debate sobre la efectividad de los patrullajes preventivos en las arterias interurbanas durante los fines de semana.
De la capital a las rutas del interior: la vulnerabilidad de las motos
Pocas horas después del siniestro en la Ruta 33, la tragedia se trasladó a la capital salteña, en plena zona residencial de Grand Bourg. Alrededor de las 10:40 del domingo, un motociclista de 70 años sufrió heridas gravísimas tras impactar contra una camioneta sobre la avenida Juan Domingo Perón al 3200. A pesar del rápido despliegue de las ambulancias del SAMEC y su posterior traslado de urgencia al Hospital San Bernardo, el profesionalismo médico no alcanzó para salvarle la vida debido a la severidad de los traumatismos.
La sucesión de estos casos pone en evidencia una constante dramática en las estadísticas locales: el estado de indefensión en el que circulan los conductores de vehículos de dos ruedas. Tanto en los corredores de alta velocidad como la Ruta 34 o en avenidas neurálgicas de la ciudad, las motocicletas continúan encabezando la lista de vehículos involucrados en accidentes con consecuencias fatales.
Mismos números, las mismas deudas en materia de prevención
El acumulado de 105 fallecidos en diez meses no es solo una estadística fría; refleja que las políticas de concientización, infraestructura y fiscalización vial en Salta se encuentran estancadas. Pese a los anuncios oficiales y las constantes campañas de Alcoholemia Cero, las rutas salteñas continúan cobrándose vidas a un ritmo idéntico al de 2025, sin que se logre perforar un piso estructural de siniestralidad preocupante.
Mientras la Fiscalía Penal de turno avanza con las pericias mecánicas para determinar la responsabilidad del chofer del colectivo en Güemes, la sociedad salteña vuelve a interrogarse sobre los controles en rutas clave. La combinación de imprudencia individual, consumo irresponsable de alcohol y fallas en la infraestructura vial transformó a los caminos de la provincia en una ruleta rusa diaria que exige respuestas institucionales inmediatas.