El inicio de 2026 en Salta se tiñó de luto por el aumento drástico en las muertes por siniestros viales.
Según los datos relevados, enero cerró con 14 personas fallecidas en accidentes de tránsito, una cifra que duplica las siete víctimas registradas en el mismo período del año anterior. Este repunte interrumpe una tendencia positiva que la provincia venía mostrando en materia de seguridad vial, y resalta la urgencia de medidas para frenar esta ola de tragedias en rutas nacionales, provinciales y avenidas urbanas.
El promedio es elocuente: casi una vida perdida cada 48 horas. El año arrancó con fuerza trágica, ya que en las primeras horas del 1 de enero, un choque frontal entre dos camionetas en la ruta provincial 13, cerca de La Unión, cobró la vida de un hombre de 57 años. Apenas un día después, en la Circunvalación Este de la capital, un joven de 21 perdió el control de su moto en barrio Floresta y no sobrevivió a las heridas. Estos fueron los primeros eslabones de una cadena de fatalidades que no dio tregua.
Apenas pasados unos días, el 4 de enero, otro motociclista de 72 años cayó de su vehículo en la ruta provincial 5 y murió en el acto. Hacia mediados de mes, la cuenta ya sumaba nueve decesos, con dos casos más durante un fin de semana: uno en la ciudad y otro en San Lorenzo, ambos sin terceros involucrados. El 20 de enero, un menor que iba en moto chocó contra un auto en barrio El Carmen y falleció al día siguiente, elevando el total a 11 en plena mitad del mes.
La última semana de enero concentró tres muertes más, todas en un mismo día en la Ruta Nacional 34. En Salvador Mazza, un motociclista fue arrollado por un colectivo cerca del cementerio municipal. Más abajo, en Lumbreras, un impacto entre una camioneta y un auto con tráiler dejó una mujer sin vida y un conductor herido. Ese martes, en Rosario de la Frontera, bajo la lluvia, otro conductor de moto colisionó con una camioneta y no resistió las lesiones. Estos episodios cierran un mes negro para la seguridad vial en Salta.
Este arranque contrasta con el cierre de 2025, que había marcado un hito positivo con solo 130 muertes anuales en siniestros viales, la cifra más baja en una década y una baja del 50% respecto a 2015, cuando se lamentaron 264 víctimas. La evolución mostraba un descenso sostenido: de 212 en 2016 a 203 en 2017, subiendo levemente a 219 en 2018, para luego caer a 165 en 2019 y 137 en 2020, influido por la pandemia. Luego vinieron 187 en 2021, 151 en 2022, 173 en 2023 y 140 en 2024, hasta el mínimo de 130 el año pasado.
Más allá de las cifras totales, los perfiles de riesgo siguen siendo los mismos en estos siniestros viales en Argentina, particularmente en provincias como Salta. En más del 60% de los casos fatales intervienen motocicletas, y siete de cada diez víctimas no usaban casco. Las causas recurrentes incluyen el exceso de velocidad, el alcohol al volante y distracciones, factores que agravan la siniestralidad en rutas y calles. Este enero 2026 obliga a replantear estrategias para proteger a los más vulnerables y revertir esta tendencia alarmante.