Ocurrió en la intersección de Caseros y General Paz, donde un colectivo de SAETA protagonizó un siniestro vial de características poco habituales al embestir una camioneta Ford F-100 que se encontraba detenida y arrastrarla varios metros.
La escena llamó la atención no solo por la magnitud de los daños, sino por el contexto. La camioneta estaba estacionada, a la espera de ingresar a un comercio, cuando fue impactada por el ómnibus. “No se entiende la violencia del choque. Había muy buena visibilidad y el vehículo estaba parado”, relató el acompañante del conductor del vehículo menor, aún conmocionado por lo ocurrido.
Según su testimonio, el colectivo arrastró la camioneta entre 15 y 20 metros, una distancia que da cuenta de la fuerza con la que se produjo el impacto. El hecho ocurrió alrededor de las 8.30 de la mañana, en un horario de circulación intensa, pero sin factores climáticos ni visuales que expliquen una colisión de esa magnitud.
En pocos minutos, el lugar se llenó de móviles de emergencia. Ambulancias del SAMEC llegaron para asistir de manera preventiva a los pasajeros del colectivo y a los ocupantes de la camioneta, ante la posibilidad de golpes o descompensaciones producto del choque. Finalmente, se confirmó que no hubo heridos, aunque sí importantes daños materiales.
El operativo incluyó además la intervención de Tránsito municipal, que trabajó en la regulación del tránsito y realizó tests de alcoholemia a ambos conductores, tal como lo establece el protocolo vigente para este tipo de siniestros. La circulación estuvo parcialmente restringida mientras se despejaba la calzada y se realizaban las actuaciones correspondientes.
“Fuerte y bastante raro”, asi calificó un testigo al siniestro vial. Según sus palabras el colectivo circulaba a una velocidad mayor a la habitual, quizá por un atraso en su recorrido, aunque aclaró que esa hipótesis deberá ser evaluada a partir de las pericias técnicas.