La Justicia de Salta condenó este lunes a Luciano Nahir López a 17 años de prisión efectiva por la tragedia vial ocurrida en avenida Paraguay, uno de los hechos más dolorosos y recordados de los últimos años en la provincia. El fallo se conoció tras un juicio oral seguido con enorme expectativa pública, marcado por testimonios conmovedores, pericias técnicas y el reclamo de justicia de familiares de las víctimas.
El Tribunal resolvió considerarlo penalmente responsable por cinco homicidios simples, además de lesiones graves y lesiones leves en perjuicio de otras personas que también fueron alcanzadas por el vehículo que conducía aquella madrugada fatal.
La sentencia cierra una etapa judicial de alto impacto social en Salta, aunque deja abierta una herida profunda en familiares, amigos y toda una comunidad que quedó conmocionada desde el día del siniestro.
Según se ventiló durante el debate, el hecho ocurrió cuando López embistió con su automóvil a un grupo de personas, provocando un saldo devastador: cinco personas fallecidas y seis heridas de distinta consideración.
La Fiscalía había solicitado la misma pena finalmente impuesta: 17 años de prisión. Para los acusadores públicos, no se trató de un accidente de tránsito común, sino de una conducta con gravedad penal suficiente para encuadrarla como homicidio simple.
Además, durante el proceso se pidió el decomiso del vehículo utilizado al momento del hecho, al considerarlo elemento central de la causa.
Por su parte, la querella que representó a familiares de las víctimas había reclamado una condena aún mayor, de 20 años de prisión efectiva, argumentando la magnitud del daño causado y las circunstancias especialmente graves del caso.
En cambio, la defensa buscó la absolución respecto del delito más severo o, subsidiariamente, que el hecho fuera encuadrado como homicidio culposo agravado, una figura con penas considerablemente menores. Finalmente, el Tribunal rechazó esa postura.
Uno de los aspectos centrales del juicio fue el estado en el que López manejaba al momento del hecho. Durante las audiencias se expuso que presentaba 1,62 gramos de alcohol en sangre, además de resultado positivo para consumo de marihuana. También trascendió que había ingerido alcohol antes de conducir.
Esos elementos fueron determinantes en la valoración judicial, junto con otras pruebas incorporadas durante el debate oral. Para la acusación, el imputado asumió conscientemente un riesgo extremo al ponerse al volante en esas condiciones.
La tragedia marcó un antes y un después en Salta, especialmente en la discusión pública sobre alcohol al volante, controles viales y responsabilidad penal en siniestros graves. Desde entonces, familiares de víctimas impulsaron pedidos de justicia y mayores medidas de prevención.
Las víctimas fatales fueron Nahuel Brian Digan, Florencia Acosta, Sergio Veizaga, Ruth Tabarcache y Karen Marín, nombres que resonaron durante todo el proceso judicial y que hoy vuelven al centro de la escena con la sentencia.
En cada audiencia hubo fuerte carga emocional. Familiares relataron el vacío irreparable que dejó la pérdida de sus seres queridos y el impacto que la tragedia generó en sus vidas. También pidieron que el caso sirva como mensaje para evitar nuevas muertes en las calles.
La avenida Paraguay, escenario del hecho, se convirtió desde entonces en un símbolo del dolor y también del reclamo social contra la imprudencia al volante. Vecinos y organizaciones recordaron en distintas oportunidades la necesidad de reforzar controles y campañas de concientización.
La condena a 17 años representa una de las penas más relevantes dictadas en Salta por una tragedia vial con múltiples víctimas fatales. El fallo también refuerza una tendencia judicial cada vez más firme frente a conductas de extrema irresponsabilidad en el tránsito.
No obstante, el proceso todavía podría tener nuevas instancias si la defensa decide recurrir la sentencia. Eso no modifica, por ahora, la decisión tomada por el Tribunal ni el mensaje institucional que deja el caso.
Para gran parte de la sociedad salteña, la resolución judicial era esperada como una respuesta necesaria frente a un episodio que generó indignación y dolor colectivo.
El fallo conocido este lunes no devuelve vidas ni repara plenamente el sufrimiento de las familias. Pero marca una definición contundente de la Justicia en uno de los casos más impactantes que atravesó la provincia en los últimos años.