En el corazón del debate político actual, Diego Santilli, el ministro del Interior del gobierno de Javier Milei, se muestra optimista sobre el camino que está tomando el país.
Durante una reciente visita a Salta, donde se reunió con el gobernador Gustavo Sáenz y referentes locales de La Libertad Avanza, Santilli subrayó la importancia de tejer acuerdos provinciales para sacar adelante la reforma laboral, una de las banderas más fuertes de la administración nacional. "Estamos en un momento clave para que Argentina deje atrás décadas de estancamiento", expresó el funcionario, enfatizando que estos cambios no solo buscan equilibrar las cuentas fiscales, sino también generar empleo genuino y respetar la propiedad privada.
La reforma laboral, que se debate en el Congreso, es vista por Santilli como un pilar fundamental para el crecimiento sostenido. En sus palabras, se trata de una transformación histórica que apunta a formalizar a miles de trabajadores que hoy operan en la informalidad, un problema que azota especialmente al interior del país. "Más de la mitad de los laburantes están en negro, sin derechos ni protecciones. En provincias como Salta, esto se agrava por necesidades estructurales que vienen de arrastre", explicó. El ministro insistió en que el proyecto no perjudica a quienes ya están en blanco, sino que crea incentivos para incorporar a los que están afuera del sistema. Y aquí entra un punto sensible: el impacto fiscal, particularmente en el impuesto a las Ganancias.
Muchos gobernadores, incluido Sáenz, han expresado preocupación por una posible merma en los recursos coparticipables. Santilli lo reconoce, pero lo pone en perspectiva. "La Nación asume la mayor parte de la pérdida, alrededor del 0,55%, mientras que las provincias rondan el 0,15%. Pero si logramos formalizar aunque sea 400.000 puestos de trabajo, esa diferencia se recupera sola", argumentó. Para él, bajar impuestos no es un capricho, sino una estrategia para atraer inversiones, impulsar el consumo y dinamizar la economía local. "Si Salta crece, crece todo el país, y viceversa. No podemos quedarnos en el corto plazo; hay que pensar en un horizonte de 15 o 20 años de expansión sostenida", agregó, contrastando este enfoque con el legado del kirchnerismo, al que acusa de haber dejado una inflación galopante del 211% anual y un 54% de pobreza.
El diálogo con las provincias es, para Santilli, la clave del éxito. Su rol como ministro lo obliga a recorrer el territorio, buscando consensos sin caer en negociaciones puramente transaccionales. "No se trata solo de obras o fondos; hay una convicción compartida en la necesidad de reformas profundas", dijo, mencionando el apoyo de mandatarios de distritos como Misiones, Catamarca y Tucumán desde la sanción de la Ley Bases. En Salta, la reunión con Sáenz fue "muy positiva", según el funcionario, quien valoró el acompañamiento general del gobernador a las iniciativas nacionales. Sin embargo, no ignora las tensiones: Sáenz ha reclamado en el pasado por críticas de legisladores oficialistas y ha priorizado demandas locales. "Hay que equilibrar: somos una fuerza en crecimiento, pero el foco está en construir acuerdos para que el país avance", reflexionó Santilli, diferenciando esto de la oposición sistemática del peronismo, que según él representa un modelo fallido al que "la gente ya le dijo basta".
Proveniente del PRO, Santilli navega en aguas complejas dentro de la coalición gobernante. Las tensiones en el Congreso, como las vividas durante el debate del presupuesto o la designación de auditores –incluyendo a la salteña Pamela Calletti–, no pasan desapercibidas. "Es lógico que haya roces; el mapa legislativo cambió desde diciembre", admitió. A pesar de eso, agradece el respaldo del bloque PRO, que comparte la agenda de reformas estructurales y baja de impuestos. "Fue una noche dura en el Parlamento, pero logramos recomponer con Martín Menem y los líderes de bloque", contó. En lo personal, el ministro se define en una encrucijada de colores: el amarillo del PRO y el violeta de La Libertad Avanza. "La sociedad eligió en 2023 que LLA lidere el cambio. A veces predomina uno, a veces el otro, pero si nos peleamos entre nosotros, gana lo peor de la Argentina pasada", advirtió, enfatizando la necesidad de unidad para evitar un retroceso.
El respaldo popular a Javier Milei es otro eje que Santilli destaca con entusiasmo. No le sorprendió la cálida recepción del Presidente en Córdoba, incluso compartiendo escenario con figuras como el Chaqueño Palavecino. "La gente ve que cumple: bajó la inflación, redujo la pobreza, eliminó piquetes y lucha contra la corrupción", señaló. Frente a las críticas del peronismo por la exposición pública de Milei, el ministro contraataca: "Ellos hablaban de combatir la pobreza y la inflación, pero nos dejaron con números desastrosos. Este gobierno hace lo que dice". Y sobre la percepción de mejoras económicas en el bolsillo de la gente, Santilli es cauto pero optimista. "La economía ya creció el año pasado, pese al ajuste necesario para frenar el despilfarro. Sectores como minería, energía, autos y turismo están volando, mientras otros se recuperan. Este año debería ser más parejo, con dos años seguidos de expansión, algo que no veíamos hace décadas", proyectó. Con la inflación en baja y tasas de interés descendiendo, confía en que el poder adquisitivo se fortalezca pronto.
Como "ministro político" del gabinete, Santilli no puede evitar mirar hacia el futuro electoral, aunque insiste en que 2026 es año de gestión y reformas. "El objetivo es que la modernización laboral se apruebe en febrero, para que la formalización compense cualquier impacto fiscal", dijo. Pensando en 2027, el plan es claro: expandir La Libertad Avanza. "Llegamos al poder sin intendentes ni gobernadores, con minoría en el Congreso. Fue histórico. Ahora, Karina Milei está armando el partido en todo el país para sostener esto", elogió, reconociendo su labor en provincias como Salta, Buenos Aires, Córdoba y otras donde se ganaron espacios clave. "Crecer significa ganar municipios, legislaturas y gobernaciones. Pero hoy, la cabeza está en hacer crecer la Argentina y generar laburo formal", subrayó.
Un traspié reciente, como el rechazo a la ley de discapacidad, sirve de lección. "Hay que explicar bien qué está en juego: el sistema se desbordó con 1,6 millones de nuevos beneficiarios en poco tiempo, lo que no es sostenible", argumentó Santilli. Aclara que el gobierno aumentó inversiones en áreas sensibles –educación un 5,5% por sobre la inflación, salud un 17% y discapacidad entre 6% y 7%–, priorizando el orden fiscal sin descuidar lo social. "No vamos a permitir que, detrás de causas nobles, se vuelva al descontrol y la emisión que empobrece a todos. El kirchnerismo usa eso para intentar regresar, pero no lo dejaremos", sentenció.
En Salta, el peso de la figura presidencial es innegable, pero Santilli valora el trabajo de los dirigentes locales. "Milei trajo un cambio de paradigma que la gente banca, pero cada referente tiene que construir su camino en el territorio", concluyó. Con esta visión, el ministro apuesta a un país más federal, donde las reformas nacionales se entrelacen con las realidades provinciales, pavimentando el camino para un futuro de prosperidad. En un contexto de desafíos económicos y políticos, Santilli representa esa búsqueda de equilibrio entre el ímpetu transformador de Milei y el pragmatismo necesario para gobernar un país diverso como Argentina. (1.028 palabras)
Con información de El Tribuno