Este miércoles el Concejo Deliberante de la ciudad de Salta dio luz verde a una ordenanza que marca un antes y un después en el control de la contaminación acústica proveniente del aire.
La norma declara el espacio aéreo sobre el ejido municipal como “Ambiente Sonoro Protegido” y prohíbe de manera expresa las emisiones sonoras realizadas desde aeronaves cuando puedan ser percibidas desde el suelo. La restricción alcanza a cualquier mensaje con fines publicitarios, promocionales, institucionales o proselitistas.
La iniciativa, impulsada por el concejal Gustavo Farquharson, generó un debate intenso en el recinto, especialmente en torno a las competencias municipales frente a la regulación aeronáutica, que es de carácter federal. Sin embargo, el proyecto logró el respaldo mayoritario y ahora se transformará en norma vigente, con sanciones económicas y mecanismos de control.
En comunicación con Agenda Salta, Farquharson explicó los fundamentos de la medida y el largo camino que recorrió el expediente. “Hace muchos años que los vecinos venían solicitando que la municipalidad lo regule”, indicó el edíl. Contó que el texto fue trabajado durante varios meses en distintas comisiones, donde se escuchó a profesionales y se analizaron los impactos reales del ruido sobre la población. “Fue debatido en distintas comisiones, escuchamos a distintos profesionales y lo que afecta es considerable en la salud de las personas, pero por sobre todo a los que tienen hipersensibilidad y forman parte del espectro autista”, remarcó.
El concejal insistió en que la ordenanza no pretende interferir en las normas nacionales de aviación. “No estamos regulando la aviación ni la aeronáutica, lo que estamos regulando es el ruido que genera en la modalidad de publicidad, ya sea proselitista o eventos”, aclaró. Y agregó: “Es una medida que busca mejorar la calidad de vida de los vecinos, y lo que se prohíbe es toda emisión sonora que se desprende de los parlantes que llevan las avionetas”.
Farquharson subrayó los efectos concretos que producen estos sobrevuelos con altoparlantes. “Afectan muchísimo el descanso, la salud, la fauna urbana, es por eso que era necesario poder regularlo”, sostuvo. En el mismo sentido, recordó el espíritu central del proyecto: “Este proyecto tiene que ver con mejorar la calidad de vida de todas las personas que habitan esta ciudad”.
En cuanto a la instrumentación, Farquharson anticipó cómo se implementará el control “La municipalidad designará quien va a ser la autoridad de aplicación en conjunto con el área de ambiente y la ANAC”, explicó. También se refirió a las sanciones previstas: “La normativa estipula sanciones, si se lleva adelante la actividad, sanciones que van desde las 500 unidades tributarias hasta las 5000 y de repetirse aumentarán progresivamente”. Aclaró que la multa alcanzará tanto a quien contrata la publicidad como al dueño de la avioneta.
Uno de los puntos que complican el control es la situación de las aeronaves que realizan este tipo de vuelos “Ocurre que las avionetas no están ni siquiera registradas en nuestra ciudad, por eso la importancia de trabajar con las autoridades nacionales, quienes regulan y autorizan los viajes interjurisdiccionales”, señaló el autor del proyecto.
La ordenanza contempla excepciones claras para situaciones vinculadas a la seguridad, la defensa civil, las emergencias y determinadas operaciones sanitarias. Además, establece canales para que los vecinos puedan realizar denuncias cuando detecten el incumplimiento de la prohibición.
Libertarios no quisieron ir contra el jefe
Durante la sesión, ediles de la Libertad Avanza plantearon dudas sobre la capacidad del municipio para hacer efectiva la prohibición. Vale aclarar que los concejales responden al espacio político de Alfredo Olmedo, quien durante años explotó la publicidad desde las alturas para posicionarse electoralmente. Su avioneta aturdió a localidades enteras con el eslogan «Vote sencillo, vote amarillo. Olmedo gobernador».
En ese sentido, Farquharson criticó la actitud de los ediles de La Libertad Avanza y explicó la situación que se vivió en el recinto: “Los concejales libertarios pidieron la autorización para abstenerse de la votación y se las rechazamos porque cuando hay proyectos que benefician al conjunto de los salteños y no están a favor de aprobarlo, tenés que justificar por qué”.
La concejal Agustina Álvarez cuestionó la iniciativa al considerar que la materia aeronáutica corresponde al ámbito federal y se encuentra alcanzada por el Código Aeronáutico y las competencias de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Según Farquharson: “La única que argumentó su voto negativo fue Álvarez y dijo que no se va a poder cumplir porque nos estamos metiendo en las competencias nacionales de la aeronavegación y pidió que el proyecto se debata más tiempo”, relató.
Con la aprobación de esta norma, el municipio de Salta avanza en una línea de protección ambiental que prioriza el derecho de los vecinos al descanso y a un entorno libre de ruidos invasivos. La publicidad sonora desde el aire, una práctica que durante años generó reclamos en barrios de toda la ciudad, quedará proscripta dentro del ejido urbano. Ahora el desafío pasará por la efectiva aplicación de la ordenanza y la coordinación con las autoridades nacionales para garantizar que la medida se cumpla y logre el objetivo de mejorar la calidad de vida de quienes habitan la capital salteña.