Malena Galmarini volvió a referirse públicamente al viaje que realizó junto a Sergio Massa a Barbados y defendió el uso de un avión privado perteneciente al empresario Francisco De Narváez. La senadora bonaerense aseguró que se trató de una invitación de un amigo de muchos años y sostuvo que la pareja tiene derecho a elegir el destino de sus vacaciones.
“Tenemos un amigo de hace muchísimo tiempo que tiene la enorme suerte de tener un avión”, explicó Galmarini durante una entrevista televisiva, al ser consultada por el viaje al Caribe que realizó junto a Massa y un grupo de allegados.
La escapada se concretó en agosto, en el marco de la celebración de los 30 años de matrimonio de la pareja. El traslado hacia Barbados se realizó en un Gulfstream G-500 propiedad de De Narváez, una aeronave de largo alcance utilizada habitualmente para viajes ejecutivos.
La explicación de Galmarini se conoció luego de que el viaje generara cuestionamientos públicos y derivara en una denuncia judicial. La presentación busca determinar quién afrontó los costos del traslado, cuál fue el valor del beneficio recibido y si la utilización del avión pudo estar vinculada con la función pública que desempeña la legisladora.
Según la información difundida sobre el viaje, el costo operativo de los vuelos involucrados habría rondado los US$400.000. La cifra corresponde al movimiento de la aeronave en los distintos tramos realizados durante el viaje, aunque el monto no implica necesariamente que haya sido abonado por la pareja.
Durante una entrevista con Nancy Pazos, Galmarini rechazó que las vacaciones hayan representado una exageración y defendió su situación económica y patrimonial. “Yo me puedo ir de vacaciones a donde me dé el cuero”, sostuvo.
Para explicar su posición, la senadora mencionó algunos de los hábitos de consumo de su familia. Aseguró que con Massa no suelen salir a comer, que no van al teatro y que llevan alrededor de tres décadas viviendo en la misma vivienda, que adquirieron mediante un crédito hipotecario del Banco Provincia.
También señaló que sus hijos ya son adultos y trabajan, y remarcó que tanto ella como Massa tienen actividad laboral. En ese sentido, sostuvo que sus declaraciones juradas son públicas desde hace al menos 25 años.
“Entiendo que parece que suena feo y no lo hicimos para que nadie sienta nada”, expresó Galmarini al referirse a la repercusión que tuvo el viaje y a las críticas que recibió luego de que se conocieran los detalles del traslado.
La legisladora también explicó que la decisión de viajar se tomó apenas dos días antes de la partida. Según su relato, el viaje tuvo una duración de cinco días y formó parte de la celebración del aniversario de la pareja.
El vínculo con Francisco De Narváez
Aunque durante la entrevista Galmarini no mencionó inicialmente el nombre del empresario, el viaje fue realizado en una aeronave que pertenece a Francisco De Narváez. Desde el entorno de Massa indicaron que existe una amistad de varios años entre ambos y que el viaje fue una invitación del empresario como agasajo por los 30 años de matrimonio.
La aeronave utilizada fue un Gulfstream G-500, un jet ejecutivo de largo alcance con capacidad para transportar a un grupo numeroso de pasajeros. De acuerdo con la información difundida sobre el itinerario, el recorrido incluyó escalas en Montevideo y Asunción.
El viaje se conoció públicamente a mediados de agosto, poco después de una reunión de dirigentes peronistas realizada en Buenos Aires. En ese encuentro habían participado distintos referentes del espacio, entre ellos Massa, Axel Kicillof y Máximo Kirchner.
El episodio volvió a instalar a Massa en la escena pública en un momento en el que el dirigente retomaba conversaciones dentro del peronismo. La difusión de sus vacaciones en Barbados generó repercusiones tanto por el destino elegido como por la modalidad del traslado.
La denuncia contra Galmarini
Días después de que trascendieran los detalles del viaje, un abogado presentó una denuncia penal contra Galmarini ante la Justicia bonaerense. El objetivo de la presentación es que se investigue quién pagó los vuelos, cuál fue el valor económico del traslado y si la utilización del avión pudo constituir una dádiva relacionada con su condición de funcionaria pública.
La denuncia no implica por sí misma que exista un delito comprobado. Se trata de una presentación que solicita investigar las circunstancias del viaje y establecer si hubo alguna contraprestación o beneficio que pudiera estar relacionado con el cargo que ocupa Galmarini.
La senadora, por su parte, defendió la transparencia de su situación patrimonial y sostuvo que tanto ella como Massa tienen sus declaraciones juradas disponibles desde hace décadas.
La situación laboral de Sergio Massa
Durante la misma entrevista, Galmarini también se refirió a la actividad profesional que desarrolla Massa desde que dejó sus funciones en el Gobierno nacional.
La senadora sostuvo que su marido cumple con las disposiciones de la Ley de Ética Pública y explicó que actualmente desarrolla actividades fuera de la Argentina. Según su versión, trabaja con gobiernos extranjeros en tareas vinculadas con la búsqueda y promoción de inversiones.
El tema volvió a quedar bajo atención pública a partir de la difusión del viaje a Barbados, debido a que Massa ocupó cargos relevantes en el Estado y fue ministro de Economía antes de abandonar el Gobierno.
Galmarini buscó diferenciar la actividad actual de su marido de sus anteriores funciones públicas y remarcó que, según su interpretación, se ajusta a las normas vigentes.
La polémica por el viaje continúa así centrada en dos aspectos: por un lado, la explicación de Galmarini sobre la invitación y la situación económica de la pareja; por otro, la investigación judicial que deberá determinar las circunstancias concretas en las que se produjo el traslado y quién asumió finalmente sus costos.
Mientras tanto, las declaraciones de la senadora volvieron a poner el viaje a Barbados en el centro de la agenda política argentina, especialmente por tratarse de una funcionaria pública y por la utilización de una aeronave privada perteneciente a un empresario.