El presidente terminó reconociendo que las cosas no están saliendo en materia económica como lo pensaba, cuando puso en marcha el proyecto libertario en manos del ministro Luis Caputo. A poco de haber llegado de Madrid, Javier Milei dijo que “los indicadores de Argentina no estarían evolucionando tan positivamente como esperábamos”. Todo un reconocimiento de la realidad.
De todas formas, enfurece cuando cuestionan la efectividad de su modelo a corto y mediano plazo, y más cuando le mencionan que muchas familias no llegan a fin de mes. Milei ve una conspiración de periodistas, medios de comunicación y empresarios del círculo rojo, para hacerlo fracasar o buscar un candidato presidencial de alternativa, como la senadora Patricia Bullrich.
Pero hay un dato que no hace más que reflejar esa realidad: los niveles de actividad económica y la posibilidad de que el país entre en un período de recesión técnica en el tercer trimestre de este año. Sucede que la actividad económica tuvo en agosto un alza de sólo el 0,1% en comparación con julio y una caída interanual del 1,7%. Los especialistas consideran que, para no ingresar en recesión, ese indicador en septiembre debería aumentar más de 8%, algo que no figura en ningún análisis.
Mientras tanto, la inflación minorista está lejos de empezar con el 0% como quería Milei (fue de 1,9 % en septiembre) y la mayorista llegó al 3,2%. Esta situación también tuvo que ser reconocida por el presidente, quien admitió que la baja de la inflación “es más lenta” de lo que esperaba el gobierno.
Más allá de los insultos al periodismo, la realidad no miente y provoca que no se aplaquen las internas del gobierno libertario. La efectividad del ministro Caputo es cuestionada por varias voces que reclaman, a su vez, acuerdos inmediatos con los aliados y dialoguistas, empezando con los gobernadores, para lograr, entre otras cosas, la postergada reforma política, que derive en la suspensión o eliminación de las PASO.
En esa línea se paran el asesor Santiago Caputo, el jefe de Gabinete Diego Santilli y hasta la senadora Patricia Bullrich, quien, si bien acepta la obediencia debida, ve con buenos ojos a las PASO. Por eso enfrentan el pensamiento de Martín y Lule Menem, las dos principales espadas políticas de Karina Milei, que prefieren postergar un acuerdo político/electoral con los gobernadores, quienes desconfían del armado que pueden hacer crecer en sus territorios los libertarios.
El Senado es la llave para hacer caer las PASO, aunque sea por un año más, pero hay discrepancias dentro del gobierno sobre la posibilidad de lograr los 37 votos que se necesitan. Santilli está convencido de que Milei los tiene o tendrá y Bullrich, la jefa del bloque de La Libertad Avanza, cree que todavía estáno lejos de ese número.