En la última sesión ordinaria del Concejo Deliberante de la capital, los ediles dieron luz verde al proyecto que impone el nombre “Estado de Israel” a una plaza ubicada en el barrio Mirasoles. La medida se formalizó de manera rápida y sin mayores interrupciones durante el tratamiento en el recinto.
Por Secretaría se leyó el expediente y, de inmediato, se procedió a la votación. Ningún concejal pidió la palabra en ese momento para explicar su posición ni para plantear objeciones antes de que el resultado quedara registrado.
Una vez que el proyecto ya había obtenido la mayoría necesaria, la concejal Laura García tomó la palabra para dejar asentado su rechazo. Con tono firme, explicó que su voto había sido negativo y que no estaba dispuesta a respaldar un reconocimiento de ese tipo.
García fue clara al expresar sus razones: “Mi voto es negativo. No voy a honrar a un gobierno que masacra despiadadamente a personas de cualquier edad. Yo tengo principios y no puedo dar mi voto positivo”. Sus palabras resonaron en el salón y marcaron el primer momento de discusión abierta sobre el tema.
Del otro lado, la concejal Agustina Álvarez, del bloque de La Libertad Avanza, salió al cruce y defendió el trámite seguido por la iniciativa. Recordó que el proyecto había pasado por la Comisión de Tránsito y también por una Comisión Ad hoc integrada por especialistas en planeamiento urbano, historia y otras disciplinas vinculadas al espacio público.
Álvarez subrayó que esos profesionales fueron quienes recomendaron la denominación, además de que existía un pedido formal de una asociación local. Según su mirada, el trabajo técnico y el respaldo de quienes conocen la materia deberían pesar más que las discusiones que se dan fuera del ámbito municipal.
La edil de LLA también pidió no mezclar el debate local con cuestiones geopolíticas. Argumentó que en la ciudad ya existen plazas y calles con nombres de países con los que, en algún momento de la historia, hubo tensiones o diferencias, y que eso nunca impidió construir vínculos de hermandad ni avanzar en relaciones bilaterales.
Finalmente, Álvarez sostuvo que estos planteos “no suman para nada” y que el Concejo debe enfocarse en las decisiones que afectan de manera concreta a los vecinos del barrio Mirasoles y al resto de la ciudad. Con la aprobación ya consolidada, la plaza pasará a llevar el nombre “Estado de Israel” una vez que se complete la señalización y los trámites administrativos correspondientes.