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Semana Santa

Cargnello pidió mirar el dolor y vivir la Pasión con compromiso

El arzobispo Mario Antonio encabezó la misa central y convocó a reflexionar sobre la Pasión de Cristo y las realidades de sufrimiento actuales.

Cargnello pidió mirar el dolor y vivir la Pasión con compromiso

La celebración del Domingo de Ramos marcó el inicio de la Semana Santa con una fuerte convocatoria de fieles en la Catedral Basílica de Salta, donde el arzobispo Mario Antonio Cargnello presidió la misa central y dejó un mensaje enfocado en la reflexión espiritual y el compromiso con el dolor ajeno.

En una jornada cargada de simbolismo para la Iglesia católica, el prelado puso el eje en la importancia de la Pasión de Cristo como núcleo del mensaje evangélico. Durante la homilía, remarcó que se trata del relato más profundo del Evangelio, donde se expresa tanto la fragilidad humana como la dimensión del amor absoluto.

A lo largo de su mensaje, planteó que en ese momento clave de la historia cristiana conviven las expresiones más crudas del ser humano, como el odio, la mentira y la injusticia, junto con una entrega total basada en el amor. Esta dualidad, sostuvo, sigue vigente y atraviesa también la realidad actual.

La ceremonia, que congregó a familias enteras y marcó el comienzo de una de las fechas más significativas del calendario religioso en Argentina, tuvo momentos de recogimiento y reflexión que acompañaron el tono del mensaje. En ese marco, el arzobispo invitó a los fieles a profundizar en la lectura del Evangelio durante los días que siguen.

Uno de los puntos centrales de la homilía fue la referencia al momento en que se rasga el velo del templo tras la muerte de Jesús. Según explicó, ese hecho representa una revelación profunda: a partir de ese instante, el rostro de Dios se manifiesta de una manera distinta, más cercana y accesible para los creyentes.

La propuesta pastoral no se limitó a lo estrictamente litúrgico. También hubo una invitación concreta a vivir la fe en el ámbito cotidiano, especialmente en el seno familiar. En ese sentido, se sugirió dedicar tiempo a la lectura de los textos bíblicos y generar espacios de diálogo y reflexión, dejando de lado por un momento las distracciones habituales.

El mensaje también tuvo una fuerte impronta social. En el tramo final de la homilía, se hizo hincapié en la necesidad de no ser indiferentes frente a las distintas formas de sufrimiento que atraviesan a la sociedad. La pobreza, la violencia, las adicciones y el abandono fueron mencionados como realidades que interpelan directamente a la comunidad.

Desde esa mirada, se planteó que el sentido de la Semana Santa no puede quedar reducido a lo ritual, sino que debe traducirse en una actitud concreta frente al prójimo. Reconocer el dolor en los demás fue presentado como una forma de acercarse al mensaje de Cristo en el presente.

La celebración del Domingo de Ramos volvió a mostrar una importante participación en Salta, una provincia donde las tradiciones religiosas mantienen una fuerte presencia. El inicio de la Semana Santa se vive así no solo como un evento litúrgico, sino también como una oportunidad para la reflexión personal y colectiva.

Con este mensaje, la Iglesia local dio el puntapié a una semana que estará atravesada por celebraciones, pero también por una invitación a mirar hacia adentro y hacia el entorno, en un contexto social que sigue planteando desafíos profundos.

 


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