El crecimiento de las llamadas “tiendas americanas” de ropa usada comenzó a generar preocupación entre comerciantes de indumentaria de Salta, quienes advierten que el nuevo escenario comercial plantea una competencia con diferentes condiciones para quienes trabajan dentro del circuito formal.
En los últimos meses, aumentó la presencia de locales dedicados a la venta de prendas de segunda mano en zonas comerciales de la ciudad, una tendencia impulsada por consumidores que buscan alternativas más económicas frente a la pérdida de poder adquisitivo.
Desde el sector remarcan que el problema no está en la existencia de este tipo de negocios, sino en las diferencias que existen entre las obligaciones que debe afrontar cada actividad. Los comerciantes formales señalan que deben cumplir con facturación, impuestos, alquileres y otros costos que impactan directamente en la estructura de sus negocios.
La referente de Tito Yarade, Silvana Yarade, expresó su preocupación por el avance de esta modalidad y sostuvo que la cantidad de locales dedicados a la ropa usada creció de manera notable en poco tiempo. “Se llenó de eso”, fue una de sus apreciaciones al referirse al cambio que atraviesa el mercado de la indumentaria en la capital salteña.
El reclamo aparece en un momento complejo para los comercios de ropa en Salta, con ventas más bajas, aumentos de costos operativos y consumidores que modificaron sus hábitos de compra en busca de precios accesibles.
La denominada moda circular dejó de ser una alternativa vinculada solamente a ferias o emprendimientos pequeños y comenzó a ocupar espacios dentro del circuito comercial tradicional. Para muchos compradores, representa una opción para conseguir prendas a menor precio, mientras que para los comerciantes plantea nuevos desafíos.
Desde los negocios establecidos consideran que es necesario revisar las condiciones en las que conviven los distintos modelos de venta y que todos los actores del mercado puedan competir bajo reglas similares.
Mientras la demanda de ropa usada continúa creciendo entre los salteños, los comerciantes de indumentaria buscan sostener sus actividades en un contexto económico marcado por la caída del consumo y la necesidad de adaptarse a nuevas formas de compra.