La crisis del transporte público en Salta sumó este jueves un nuevo capítulo de incertidumbre luego de que SAETA reconociera públicamente que atraviesa una situación financiera “inviable” y admitiera que no puede afrontar la deuda acumulada con las empresas prestatarias del servicio. El escenario encendió aún más las alarmas entre miles de usuarios del área metropolitana ante la posibilidad concreta de recortes en las frecuencias nocturnas y una reducción de recorridos durante los fines de semana.
El conflicto, que venía siendo advertido desde hace días por empresarios del sector, quedó oficialmente expuesto cuando la propia Sociedad Anónima del Estado confirmó las dificultades económicas que atraviesa el sistema de transporte metropolitano. La preocupación crece especialmente porque las posibles modificaciones podrían comenzar a aplicarse desde el próximo lunes.
Las empresas prestatarias habían anticipado en las últimas horas que la falta de pago por parte de SAETA volvió “insostenible” la continuidad del servicio bajo las condiciones actuales. Según plantearon, el atraso en las transferencias y la acumulación de deuda las obliga a evaluar medidas para sostener apenas la operatividad mínima.
Frente a esa situación, el gerente general de SAETA, Claudio Juri, reconoció que el panorama financiero es extremadamente delicado. “Hasta aquí el panorama parece inviable”, sostuvo al referirse al vínculo con las compañías de transporte que operan en el área metropolitana de Salta.
Además, admitió que la deuda acumulada supera los siete millones de pesos y aseguró que actualmente resulta “imposible de pagar”. Sus declaraciones terminaron de confirmar el nivel de tensión que atraviesa el sistema y dejaron abierta la posibilidad de que las empresas avancen con restricciones en los servicios si no aparece una solución inmediata.
La situación genera especial preocupación en la ciudad de Salta y localidades vecinas como San Lorenzo, Cerrillos, Rosario de Lerma, Campo Quijano, La Caldera y Vaqueros, donde miles de personas dependen diariamente del colectivo para trasladarse al trabajo, estudiar o realizar trámites.
Los posibles recortes afectarían principalmente las frecuencias nocturnas y los recorridos de fines de semana, franjas horarias donde históricamente existe menor cantidad de pasajeros y, por lo tanto, menor rentabilidad para las empresas. Sin embargo, para muchos usuarios esos horarios siguen siendo fundamentales, especialmente trabajadores de comercio, gastronomía, salud y seguridad.
En medio del conflicto, también surgió el debate sobre el impacto que tuvo el crecimiento de aplicaciones de transporte como Uber y otras plataformas similares en el sistema público de pasajeros. Aunque desde SAETA descartaron que se trate de la causa principal de la crisis, sí reconocieron que contribuyó a profundizar el desequilibrio económico.
“No es causal de la crisis del transporte en Salta, pero sí colaboró en que el sistema se encuentre en estos momentos con sus números en rojo”, explicó Juri al analizar la caída de pasajeros registrada en los últimos tiempos.
La aparición de servicios de movilidad alternativos modificó parte de los hábitos de traslado en el área metropolitana, especialmente durante horarios nocturnos y fines de semana. Aun así, el colectivo continúa siendo el principal medio de transporte para gran parte de la población salteña, sobre todo en sectores donde las aplicaciones privadas resultan inaccesibles por costos o cobertura.
Otro de los temas que generó inquietud durante las últimas horas fue el futuro de las gratuidades en el sistema. En Salta, miles de estudiantes, jubilados y otros sectores acceden a beneficios que permiten viajar sin costo o con tarifas especiales.
Ante el temor de posibles cambios, desde SAETA aseguraron que las gratuidades continúan garantizadas gracias a un compromiso asumido por el gobernador Gustavo Sáenz. No obstante, las declaraciones del gerente general dejaron entrever la fragilidad económica que atraviesa actualmente el esquema de subsidios y asistencia estatal.
“Si en algún momento las gratuidades desaparecen, no significa que esas personas van a pagar sus boletos”, advirtió Juri al referirse al fuerte impacto social que tendría una eventual eliminación de esos beneficios.
La frase reflejó una preocupación que atraviesa tanto al sector empresario como a las autoridades: el deterioro del poder adquisitivo y la dificultad económica de miles de usuarios para afrontar tarifas más elevadas.
El sistema de transporte metropolitano de Salta enfrenta desde hace tiempo problemas vinculados al aumento de costos operativos, la inflación y la reducción de subsidios nacionales. A eso se suma la caída en la cantidad de pasajeros y el crecimiento de alternativas de movilidad que compiten directamente con el colectivo.
En ese contexto, las empresas aseguran que sostener frecuencias nocturnas y recorridos menos rentables se volvió cada vez más complejo. Los costos de combustible, mantenimiento de unidades, salarios y repuestos continúan en aumento mientras los ingresos del sistema no logran acompañar ese ritmo.
La incertidumbre crece a medida que se acerca el lunes y todavía no aparece una solución concreta entre SAETA y las prestatarias. Por el momento, no se confirmó oficialmente qué líneas o corredores podrían verse afectados, aunque la posibilidad de reducción de servicios mantiene en alerta a usuarios de toda el área metropolitana.
En redes sociales y distintos puntos de la ciudad comenzaron a multiplicarse las quejas y preocupaciones de pasajeros que dependen del transporte público para cumplir con sus actividades diarias. Muchos temen que una reducción nocturna complique especialmente el regreso de trabajadores y estudiantes.
Mientras tanto, el conflicto continúa abierto y el sistema de transporte salteño atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. La definición sobre posibles recortes podría conocerse en las próximas horas, en medio de negociaciones contrarreloj para evitar un impacto mayor sobre el servicio.
La crisis de SAETA vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el financiamiento del transporte público en Salta y la sostenibilidad de un sistema que resulta esencial para la movilidad cotidiana de miles de personas en la capital y localidades vecinas.