Con el inicio de la Cuaresma 2026, en la ciudad de Salta ya comenzaron a sentirse los primeros aumentos en el precio del pescado, un producto que tradicionalmente gana protagonismo en las mesas locales durante este período religioso. En apenas dos semanas, algunas variedades registraron subas cercanas al 30% y los comerciantes anticipan que la tendencia seguirá en alza a medida que se acerque Semana Santa.
La Cuaresma comenzó el 18 de febrero y se extenderá hasta el 2 de abril, dando paso a las celebraciones centrales del calendario cristiano. Durante estos 40 días, muchos fieles optan por abstenerse de consumir carne roja, especialmente los viernes, como gesto de ayuno y preparación espiritual. Esa práctica impacta directamente en la demanda de pescado, que se convierte en la principal alternativa en hogares y restaurantes.
En Salta, donde las tradiciones religiosas se viven con fuerte arraigo, el movimiento en las pescaderías empieza a notarse con anticipación. Aunque el consumo general en el comercio viene golpeado por la situación económica, el rubro pescado muestra un comportamiento estacional particular en estas fechas.
Los productos más buscados por el paladar salteño son el sábalo y la merluza. Actualmente, el kilo de sábalo se ubica entre los 8.000 y 9.000 pesos, mientras que la merluza oscila entre los 9.000 y los 12.000 pesos, dependiendo de la calidad y el tamaño. Sin embargo, estos valores ya reflejan subas recientes.
Comerciantes consultados en la zona de Islas Malvinas y Urquiza señalaron que la semana pasada el sábalo se conseguía a 7.000 pesos el kilo y hoy el poco stock disponible se vende a 8.000. De mantenerse la tendencia, estiman que podría superar los 10.000 pesos en los próximos días, lo que implicaría un incremento acumulado que, en apenas dos semanas, superaría ampliamente la inflación interanual.
“La suba es inevitable”, coinciden desde el sector. Uno de los factores que explican la presión sobre los precios es la menor oferta de algunas especies, como el sábalo y el pacú. Según indican los propios vendedores, parte del producto se retiene para comercializarlo más cerca de Semana Santa, cuando la demanda alcanza su pico máximo y los valores suelen dispararse.
La merluza, otra de las preferidas por su versatilidad en la cocina —desde milanesas hasta empanadas y guisos— también podría trepar hasta los 15.000 pesos el kilo si se concretan los aumentos previstos para los próximos días.
El panorama genera preocupación tanto en comerciantes como en consumidores. Desde las pescaderías aseguran que intentan amortiguar las subas resignando margen de ganancia, pero advierten que el contexto es complejo. A la caída general del consumo se suma ahora una escalada de precios que complica aún más la situación.
En los barrios de la capital salteña ya se percibe el impacto. Muchas familias consultan precios, comparan y compran lo justo, mientras otras optan por alternativas más económicas o reducen cantidades. La tradición de no comer carne roja se mantiene, pero el bolsillo obliga a ajustar.
El comportamiento del mercado del pescado en Cuaresma suele ser volátil. La combinación de mayor demanda, oferta limitada y especulación estacional genera un escenario inestable. En este caso, el incremento en apenas dos semanas encendió alertas en un contexto económico donde cada peso cuenta.
De cara a los próximos viernes y especialmente a la Semana Santa, el interrogante es hasta dónde llegarán los precios. Los comerciantes anticipan nuevas listas con aumentos y reconocen que no hay certezas sobre el techo de las subas. “Para el viernes ya hay incrementos y no sabemos cuándo se van a frenar”, admiten.
Mientras tanto, en Salta se repite una escena clásica de esta época del año: filas en pescaderías, consultas constantes y una tradición que resiste al paso del tiempo, aunque cada vez más condicionada por la realidad económica. La Cuaresma avanza y, con ella, también los precios del pescado.