El Mercado Artesanal se convirtió en el epicentro de la fiesta popular más esperada del verano salteño con la celebración del Desentierro del Carnaval, esa tradición que cada año desentierra la alegría y el ritmo del norte argentino.
Desde temprano el predio se llenó de gente. Familias con chicos, grupos de amigos y visitantes que paseaban entre puestos de artesanías, probaban empanadas, humitas y locro, mientras el aroma a choripán se mezclaba con el sonido de los primeros bombos y redoblantes.
La música no paró en todo el día. Subieron al escenario Daniel García, Ilusión Salteña, Thiago Corregidor, Agustín Miranda, Benjamín Ríos, Lucrecia Ruiz, Santino Rasgido y Eze Correa con su Banda Andina. Cada tema fue recibido con aplausos, zapateos y bailes espontáneos que convirtieron el lugar en una sola pista carnavalera.
El momento más esperado llegó cuando la Comparsa Los Alegres del Mercado Artesanal tomó la posta. Con harina, talco, albahaca, serpentinas y mucha percusión, se desató el desentierro colectivo. La gente se abrazó, se tiró polvos y cantó a los gritos mientras el carnaval ya se sentía en el aire.
Mario Luna, director del Mercado Artesanal, valoró el trabajo en equipo que hizo posible la jornada. Destacó el compromiso de los artesanos, los artistas, los vecinos y el acompañamiento del Concejo Deliberante, y aseguró que el predio seguirá siendo un espacio abierto para todas las expresiones culturales del norte. “Cuando tiramos todos para el mismo lado, nacen fiestas como esta, familiares y auténticas”, resumió.