La participación del presidente Javier Milei en el Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María no pasó desapercibida y sumó un nuevo capítulo a la tensión entre política, cultura popular y figuras del espectáculo. Esta vez, la reacción llegó desde las redes sociales de Lali Espósito, quien utilizó la ironía para referirse a la presencia del mandatario en uno de los eventos folklóricos más importantes del país.
La artista publicó un mensaje durante la madrugada del sábado que rápidamente generó repercusión. “Qué sorpresa. Qué alegría. Larga vida a los festivales populares!”, escribió en su cuenta oficial, retomando y reformulando su ya célebre tuit “Qué peligroso, qué triste”, que había publicado tras la victoria de Milei en las elecciones presidenciales. La referencia fue interpretada de inmediato como una ironía dirigida al Presidente y a su irrupción en el escenario del tradicional festival cordobés.
El comentario de Lali volvió a dividir opiniones en redes sociales, donde sus seguidores destacaron la sutileza del mensaje, mientras que otros cuestionaron que se pronunciara sobre un evento cultural atravesado por la figura presidencial. Lo cierto es que el cruce volvió a poner en escena la relación tirante entre la cantante y el actual mandatario, una tensión que se arrastra desde la campaña electoral y que cada tanto reaparece con fuerza en la agenda pública.
La reacción de Espósito se dio luego de una noche que tuvo momentos llamativos en Jesús María. Milei asistió a la edición número 60 del festival, fue recibido con aplausos y agradecimientos por parte de la organización y, en un clima distendido, terminó participando activamente del show. Antes de subir al escenario, el Presidente tomó la palabra y destacó la relevancia del evento para la cultura nacional. Agradeció a los organizadores y resaltó el valor de los festivales populares como expresión de las tradiciones argentinas.
En su discurso, Milei también hizo referencia al respaldo electoral recibido en Córdoba, provincia clave en su llegada a la Presidencia. Con un tono cercano al público, expresó su gratitud hacia los cordobeses y remarcó que su presencia en Jesús María tenía un componente personal y político. “Cómo no le voy a dar las gracias a la querida provincia de Córdoba que me ayudó a ser presidente”, señaló, ante un público que acompañó con aplausos.
La organización del festival correspondió el gesto con una pantalla especial en la que se le dio la bienvenida oficial. El mensaje, visible para todos los presentes, reforzó el carácter institucional de la visita presidencial y marcó un hecho poco habitual en un evento que, si bien suele recibir autoridades, no siempre tiene a un jefe de Estado como protagonista de la noche.
Sin embargo, el momento que concentró todas las miradas llegó cuando Milei le hizo un pedido especial al Chaqueño Palavecino. Con entusiasmo y micrófono en mano, el Presidente solicitó escuchar “Amor salvaje”, uno de los clásicos más reconocidos del repertorio folklórico. La reacción del público fue inmediata y el pedido desató un clima festivo que fue creciendo minuto a minuto.
El Chaqueño, figura central del folklore argentino y con fuerte arraigo en el norte del país, no dudó en invitar al mandatario a compartir el escenario. En un intercambio distendido, Milei intentó esquivar la invitación con humor, asegurando que no estaba a la altura y definiéndose como un “amateur”. “Usted es un grande, yo solo un admirador”, dijo, en un intento por mantenerse al margen del protagonismo artístico.
Lejos de conformarse, Palavecino insistió y terminó convenciendo al Presidente de subir al escenario. Incluso se preparó una pantalla con la letra para facilitar la interpretación. Entre risas y aplausos, Milei se animó a cantar junto al Chaqueño, interpretando parte del tema y, en un gesto que sorprendió a muchos, se hizo cargo del puente de la canción.
La escena fue celebrada por gran parte del público presente, que acompañó el momento como una postal atípica del festival. Al finalizar, el Chaqueño aprobó la performance con un “¡Bien! Aprobado”, mientras que Milei agradeció con humor: “Gracias por permitirme arruinar el tema”. El intercambio, relajado y cargado de complicidad, se viralizó rápidamente en redes sociales y medios digitales.
Fue en ese contexto que apareció el comentario de Lali Espósito, que no apuntó directamente al Presidente, pero que retomó una frase con fuerte carga simbólica. Su mensaje fue interpretado como una forma de señalar la presencia política en un espacio cultural históricamente asociado a las tradiciones populares y al folklore, un terreno que suele generar debates sobre apropiaciones, sentidos y representaciones.
La figura de Lali viene siendo una de las más visibles dentro del mundo artístico en cuanto a posicionamientos públicos. Su vínculo conflictivo con Milei es conocido y cada cruce, directo o indirecto, amplifica la discusión. En este caso, la ironía funcionó como una herramienta para volver a marcar distancia y expresar una mirada crítica sin necesidad de nombrar explícitamente al Presidente.
El Festival de Jesús María, por su parte, volvió a quedar en el centro de la escena nacional. Con seis décadas de historia, el evento es uno de los más importantes del calendario cultural argentino y una referencia ineludible del folklore y la doma. La presencia de Milei lo convirtió en un escenario político inesperado y reavivó debates sobre el rol de las figuras públicas en este tipo de celebraciones.