El estado de las rutas en la provincia de Salta presenta este sábado 10 de enero de 2026 un escenario de relativa transitabilidad, aunque atravesado por múltiples advertencias que obligan a extremar las precauciones. Las lluvias y lloviznas registradas en distintos puntos del territorio provincial impactan de forma directa en la seguridad vial, con banquinas anegadas, sectores resbaladizos, calzadas deterioradas y riesgos adicionales en zonas de cornisa y alta montaña.
El informe oficial difundido por la Subsecretaría de Defensa Civil detalla que tanto las rutas nacionales como las provinciales permanecen mayormente habilitadas, pero bajo un contexto climático cambiante que puede modificar las condiciones en cuestión de horas. Por ese motivo, las autoridades insisten en la importancia de informarse antes de salir a la ruta y de respetar las recomendaciones vigentes para evitar siniestros.
En el norte provincial, el departamento Orán concentra varios de los puntos más sensibles. Las rutas nacionales 34 y 50 continúan habilitadas, aunque con advertencias claras por el mal estado general de la calzada, la presencia de baches y animales sueltos, una postal frecuente en esta época del año. En el empalme de ambas trazas se registra un intenso tránsito de camiones, sumado a controles permanentes, lo que puede generar demoras. Además, en varios sectores las lluvias provocaron acumulación de agua en las banquinas, reduciendo el margen de maniobra para los conductores.
Una situación similar se observa en el departamento General San Martín. La Ruta Nacional 34 sigue siendo una de las arterias más transitadas, pero también una de las más castigadas por el paso del tiempo y el tránsito pesado. A los tramos deteriorados se suma la circulación de animales sueltos, especialmente en horarios nocturnos y de madrugada. El cruce con la Ruta Nacional 81 requiere especial atención, ya que esta última también presenta sectores con agua acumulada y controles frecuentes, lo que obliga a reducir la velocidad.
Más al sur, en San José de Metán, la Ruta Nacional 9/34 demanda máxima precaución, en particular en el tramo que une Rosario de la Frontera con Metán. Allí se desarrollan trabajos viales que obligan a circular por sectores marcados y con presencia de obreros. En tanto, en los accesos a la ciudad de Salta capital se reportan baches, calzada irregular y banquinas anegadas, un combo que se vuelve especialmente riesgoso con lluvias persistentes.
El departamento Anta no escapa a este panorama. La Ruta Nacional 16 se encuentra habilitada, pero el constante paso de camiones exige una conducción defensiva. La Ruta Nacional 34, en este sector, muestra un deterioro generalizado, con tramos afectados por las precipitaciones recientes, lo que incrementa el riesgo de aquaplaning y roturas en los vehículos.
En los Valles Calchaquíes, Cafayate y su zona de influencia concentran algunas de las advertencias más serias para quienes planean viajar. La Ruta Nacional 68 permanece transitable, aunque con alto riesgo de caída de piedras, deslizamientos y crecidas repentinas de arroyos, sobre todo en la Quebrada de las Conchas. Desde La Merced hacia el sur, las banquinas presentan lodo, piedras sueltas y sectores irregulares, mientras se desarrollan tareas de mantenimiento para mantener la traza operativa.
La Ruta Nacional 40, emblemática y clave para el turismo en Salta, también requiere atención especial. Se realizan trabajos viales entre La Poma y La Quesera, así como en el tramo comprendido entre los kilómetros 20 y 78, en la zona de Talapampa. El sector que une Seclantás con Molinos es uno de los más comprometidos, con presencia de arena, barro y lodazales que dificultan el tránsito, incluso para vehículos de mayor porte.
La situación más compleja se registra en el departamento Los Andes. En la Ruta Nacional 40, a la altura del nevado de El Acay, el camino permanece intransitable debido a las condiciones climáticas y al estado del terreno. Las tareas para despejar la traza continúan, pero no hay una habilitación inmediata prevista. En paralelo, la Ruta Nacional 51 está habilitada con mucha precaución, especialmente entre Gobernador Solá y La Apacheta y en el sector de Alto Chorrillos, donde el lodo y el agua acumulada reducen la adherencia.
En La Caldera, la Ruta Nacional 9 se mantiene abierta al tránsito, aunque se trata de un tramo angosto y de cornisa, con riesgos asociados a deslizamientos de laderas y calzada resbaladiza. La presencia de agua en las banquinas obliga a circular a baja velocidad y con luces encendidas, incluso durante el día.
Dentro del departamento Capital, las recomendaciones apuntan a extremar cuidados en autopistas y avenidas. Las lluvias intermitentes generan acumulación de agua en distintos puntos, lo que puede provocar demoras y situaciones peligrosas en horas pico.
En cuanto a las rutas provinciales de Salta, el panorama general es de transitabilidad condicionada. En Orán, las rutas provinciales 13, 18 y 19 presentan animales sueltos de forma recurrente. En San Martín, las rutas 46 y 54 combinan presencia de animales con malezas que reducen la visibilidad en las banquinas.
San José de Metán registra condiciones similares en las rutas 25 y 35, mientras que en Anta las rutas 5, 29, 30, 41 y 54 demandan precaución constante por animales sueltos y sectores blandos tras las lluvias.
En Cafayate, la Ruta Provincial 56, que conecta Seclantás con Luracatao, se encuentra muy deteriorada, con calamina, pozos profundos y bancos de arena. La Ruta Provincial 42, en la zona de Los Colorados, solo es apta para vehículos altos y exige extrema precaución.
Chicoana y Rosario de Lerma también presentan complicaciones. La Ruta Provincial 33 suele registrar neblinas densas en horarios clave y deslizamientos en la Quebrada de Escoipe. Las rutas 22 y 26 tienen sectores con agua sobre la calzada y lodazales, mientras que la Ruta Provincial 55, conocida como la Ruta del Artesano, muestra un mal estado general.
En Los Andes, la Ruta Provincial 27 está habilitada, aunque el tránsito pesado obliga a manejar con cuidado. En Iruya, la Ruta Provincial 133, sin pavimentar, presenta calamina y tramos de cornisa que se vuelven especialmente peligrosos con humedad.
Desde Defensa Civil remarcan que el estado de las rutas en Salta puede cambiar rápidamente según la evolución del clima. Por eso, recomiendan consultar el estado actualizado antes de viajar, respetar las velocidades máximas, evitar la circulación nocturna en zonas de montaña y no subestimar las advertencias, especialmente durante la temporada de lluvias, cuando el paisaje salteño se vuelve tan imponente como impredecible.